Tribuna abierta

Controla tus impulsos

03.12.2015 | 02:00

T e has preguntado alguna vez lo maravilloso que sería tener la capacidad de controlar nuestras emociones y expresarlas de manera adecuada? Son muchas las personas que cuando no consiguen aquello que esperan disparan ante la frustración que sienten, emociones como la ira o rabia. Cuando aparece la ira, se produce una activación en el organismo que nos prepara para atacar con el fin de recuperar el control de la situación. Por esto mismo, a pesar de que la ira es una respuesta adaptativa de nuestro organismo, si nos dejamos llevar por ella y no aprendemos a gestionarla, actuaremos guiados por impulsos y no por la razón. Esto a su vez empieza a convertirse en una barrera a la hora de alcanzar objetivos y hará que experimentemos con frecuencia sentimientos de culpa ya que, una vez pasado el momento de "estallido", nos arrepentiremos de muchas de nuestras acciones mermando así nuestra autoestima. Como decía Aristóteles: "cualquiera puede enfadarse, eso es algo sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, con el propósito justo y del modo correcto, eso ciertamente, no resulta tan sencillo". Desde que pierdes los papeles, pierdes toda la razón.

El desencadenante de la ira, como de cualquier otra emoción, es nuestro pensamiento. Cierto es que no es sencillo corregir este comportamiento dominado por la ira ya que se trata de modificar el estilo de pensamiento que nos ha acompañado toda la vida pero con esfuerzo y sobre todo, con constancia se consigue. El autocontrol es como un músculo y cuanto más se ejercite, más fácil será aumentar nuestra fuerza de voluntad.

1- No nos afecta lo que nos sucede ni lo que nos dicen sino la forma en la que interpretamos eso que nos sucede y nos dicen. Es muy importante aprender a interpretar una misma situación desde diferentes perspectivas para así, elegir la menos dañina. Un auto-registro es una técnica eficaz para ir entrenando. En este anotaríamos la situación, nuestra interpretación, nivel de ira que generamos, otras posibles interpretaciones que podíamos haber hecho y que nivel de ira hubiéramos sentido con estas últimas interpretaciones. Recuerda que nunca podrás cambiar algo que no conoces. Debes conocer qué efectos tiene tu pensamiento a nivel emocional y de comportamiento.

2- Usa técnicas de relajación para disminuir tu nivel de activación: coge aire profundamente por la nariz y dirígelo a tu diafragma. Mantenlo unos segundos y expúlsalo lentamente por la boca.

3- Utiliza la razón. No puedes controlar todas las situaciones por lo tanto, coger nervios por nimiedades no va a cambiar la situación. Solo empeorará tu equilibrio emocional. Si estás en un atasco, por mucho que te alteres no va a ir más rápido, sin embargo, sí aumenta tu tensión arterial y alteras tu sistema inmunológico. No te destruyas. Cambia los mensajes negativos que te das por otros menos destructivos.
4- Elimina la auto-exigencia. Tienes derecho a equivocarte.

En momentos en donde los niveles de ira son elevados y existe sensación de descontrol (estallido):

1- Técnica "tiempo fuera". Abandona el espacio o situación de tensión hasta que te hayas calmado. Comunícaselo a la otra persona y céntrate en practicar todo lo nombrado con anterioridad. Discutir con niveles altos de ira, genera más ira.

2- Camina a paso ligero (acelerado sin correr). Cuando tenemos niveles altos de ira, muchas veces, la siguiente persona con la que nos crucemos va a tener que soportar nuestro mal humor, por lo tanto caminar de manera acelerada durante 20 minutos es la mejor opción. ¿Por qué? Cuándo hacemos esto, segregamos dos hormonas (oxitocina y betaendorfina). Estas dos hormonas desconectan un núcleo cerebral que se llama la amígdala y esta es una de las bases de las reacciones de ira (la amígdala). La irá no va a desaparecer pero si disminuirá la intensidad y conseguiremos estar en calma.

Antes de hablar, conecta la lengua al cerebro.

tamaraconsulta@gmail.com

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