Tomando el pulso

¿Visita o tortura?

30.11.2015 | 23:33

M uchas veces nos preguntamos si hay gente a la que le gusta ir a los hospitales y desgraciadamente la respuesta es afirmativa. Algo raro sucede en esas paredes que no cansan sino agotan y eso que uno sólo va de visita. Vas de bueno y con la mejor de las intenciones pero una vez allí te cambia hasta el carácter. Los veteranos del lugar dicen que vas bueno y te enfermas pero cuidado, que como te enfermes, te mueres. Hay algunos que dicen que van a dar ánimos pero sin querer queriendo, que ya es difícil, comienzan una agonía para el enfermo, que a la larga va a ser el gran perjudicado.

Un gran número de visitantes en las habitaciones, el cartel de dos por paciente debe ser que no lo leyeron al entrar y como no, entran en manada como los animales a cumplir su misión, torturar al enfermo. Alegan hasta por los codos, el compañero de habitación si está descansando, mejor que se anime porque lo peor está por llegar. La habitación por la noche estará caldeada y los enfermos pagarán el pato no durmiendo, nunca mejor dicho, pero eso es lo de menos. El cartel de silencio, esta clase de visitantes lo debe de interpretar como: "En silencio, deben hablar poco" porque de otra manera no se entiende. No es la primera vez que el paciente visitado, consciente y avergonzado de los suyos, se planta no dudando en invitarlos a abandonar la habitación por molestar al compañero. Los otros, ofendidos, replican: "Si no quieres que vengamos, lo dices". ¿Hacía falta decirlo? Más claro, agua. Una vez que pasado el temporal y llega la calma, empieza la gran reflexión entre compañeros de habitación. Se preguntan si vienen a verlos o a hacer una fiesta. Aquí sólo faltaba el cochino y el garrafón de vino. Son personas que creen saber de todo, dándoles igual un tema que otro. Lo de ellos es lo mejor y muestra es cuando uno comenta que comió un determinado plato a lo que un aludido no tarda en contestar con mano en el pecho: "Seguro que no le quedó como cuando cocino yo".

Viajar, lo han hecho por todo en mundo, aunque sea por la tele y si tienen algún familiar o conocido más en el hospital no dudan en visitarlo, perdón, traumatizarlo también. En fin, las visitas tienen que ser pocas, cortas y sólo las necesarias.

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