Hablando en plata

La cruda realidad

25.11.2015 | 02:00

Los atentados de días pasados en París, donde han fallecido 130 inocentes, han supuesto un mazazo para la sociedad europea que parecía haber olvidado el peligro que supone el terrorismo yihadista. A lo largo de estos días hemos sido testigos de cómo Francia se mostraba más unida que nunca, cómo todo un Parlamento cantaba al unísono su himno, cómo miles de franceses gritaban La Marsellesa al salir de su estadio nacional cuando eran desalojados. Francia ha visto cómo su orgullo ha sido herido, y su respuesta no podría haber sido más contundente. Por un lado, ha desplazado hasta Oriente Medio el buque insignia de su flota, el portaviones Charles de Gaulle, lo que le permitirá multiplicar su capacidad de ataque. Además, Hollande ha pedido ayuda invocando un artículo del Tratado de Lisboa a sus socios europeos, los que más temprano que tarde se deberán de implicar más, si no quieren verse golpeados por el terrorismo. Sin embargo, parece que en nuestro país una vez más no hemos entendido que la unión hace la fuerza.

Tras el anuncio de Mariano Rajoy de que España está en disposición de ayudar en la medida de sus posibilidad a nuestro vecino, no han sido pocas las voces, sobre todo provenientes de los partidos políticos de izquierda, aquellos que se autocalifican de "renovadores", que han apostado por el diálogo y por que sea la población española la que decida qué se hace en materia de exteriores e incluso de política antiterrorista. Sin duda, una vez más, algunos han vuelto a quedar retratados como lo que realmente son, unos oportunistas. Yerran en su análisis, puesto que es imprescindible que la respuesta sea unánime, fuerte y efectiva, y esto solo se consigue con unidad nacional, yendo todos a una.

El yihadismo es una plaga, una enfermedad que se va extendiendo lenta pero inexorablemente hasta alcanzar órganos vitales, como han sido los ataques a las Torres Gemelas o los atentados del 11-M.

El modo de combatir a las plagas es, en primer lugar, conociendo su origen, sus causas, de qué forma puede actuar, cómo se contagia, y después de saber todo, atacarla de la forma más adecuada en cada caso. En la lucha contra el yihadismo han sido determinantes los servicios de información de los distintos países, así como las operaciones policiales destinadas a desarticular a las células instaladas en Europa.

Los intensos bombardeos que están llevando a cabo Francia, Estados Unidos y Rusia sin duda suponen un duro golpe para el DAESH, pero no es suficiente. Los países occidentales debemos de comprender que solo podremos controlar a los yihadismo si vamos a la raíz del problema, que no es otra que la desigualdad, la falta de oportunidades, la miseria que se vive en muchos de los países de origen de los terroristas.

Es imprescindible que se lleve a cabo una política destinada por un lado a asfixiar económicamente a los terroristas, y por otro lado a intentar que no consigan sumar más jóvenes a su causa, por lo que se deberán de potenciar los programas de intercambio formativo, de desarrollo, de cooperación, e intentar conseguir que se eliminen las barreras que impiden que miles de jóvenes musulmanes se formen en sus países de origen, y solo puedan soñar con venir a Europa, aunque para ello se deban de jugar la vida.

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