Azul y blanco

Égalité

23.11.2015 | 02:00

T ras los atentados de Francia, el país galo ya es otro. Su presidente, Hollande, prepara unas medidas de excepción, sin precedentes, con las que espera combatir eficazmente lo que se aprecia como una amenaza dentro de sus fronteras. Se prevé cambiar la Constitución, con el objeto de prolongar el estado de emergencia. Entre otras medidas, la policía podrá entrar a las viviendas sin orden judicial para hacer los registros que considere necesarios. Se rebajarán los requisitos para que los agentes usen sus armas de fuego. Hasta ahora sólo era legal usarla en legítima defensa y si era atacado de igual forma. En breve bastará con una sospecha fundada de peligro para los agentes o para la seguridad del país. Francia cierra sus fronteras. Se extreman las medidas de vigilancia en aeropuertos y pasos fronterizos. Se recortarán libertades, que el ciudadano está dispuesto a soportar, en beneficio de la seguridad.

Todo un país, desde sus gobernantes hasta el último ciudadano, se muestra unido. Francia es una sola bandera y todos cantan la marsellesa porque la determinación es una: 66 millones caminan de mano hacia la consecución de un objetivo.

Nosotros no somos así. Aquí pasamos por diecisiete banderas. La nacional, la gualda, sólo se paseó con orgullo de nación cuando España logró el mundial en el 2010. De resto, es un elemento con el que avivar el fuego de una hoguera. El himno nacional intenta sonar en nuestros estadios. En determinados campos, los abucheos lo enmudecen. Si se le pusiera letra ésta tendría que recoger tantas sensibilidades que tardaríamos décadas en tener un borrador. Finalmente se ignoraría por quienes anteponen sus intereses por encima de todo: ímprobo esfuerzo para un pírrico resultado.

España abre una nueva era, pero de separación. Y aún no se han tomado medidas contundentes. Ni hace falta cambiar la Constitución. La respuesta está en la letra de su artículo 155, pero nadie le pone música. Francia se muestra como un bloque con una meta. Nosotros, sin embargo, preferimos rompernos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine