Tribuna abierta

¿Compraría usted un coche sin taller de reparaciones en Tenerife?

22.11.2015 | 02:00

U n consumidor sensato antes de comprar un artículo de cierta importancia (un vehículo, por ejemplo) suele comprobar algunas cosas, además de su calidad y su precio. Normalmente se toma un tiempo para enterarse de algunas cosas, entre las que está si el concesionario tiene un buen taller de reparaciones de confianza en nuestra ciudad o en la isla. Porque cuando uno adquiere un vehículo no acaba la historia, sino que empieza. A nadie se le ocurriría comprarse una marca que no tenga taller de reparaciones y piezas de repuesto cerca de donde vivimos.

Votar no es exactamente comprar, pero consiste en confiar. Cuando se eligen cargos públicos para que actúen en nuestro nombre le estamos otorgando poder de representarnos a unas personas en las que confiamos y con las que compartimos una serie de valores sobre la sociedad. Nuestros diputados y senadores, nuestros parlamentarios, son los que votan leyes que tienen que ver con la educación de nuestros hijos, con los servicios sanitarios que recibimos y con el futuro del país en el que vivimos y en donde pagamos impuestos.

¿No sería lógico que esas personas tuvieran una relación directa con quienes les han votado? En nuestro país la relación entre los cargos públicos electos y sus electores se tamiza a través de los partidos políticos. Los partidos son los intermediarios. Y eso produce que sean los dirigentes de esas organizaciones los que toman gran parte de las decisiones que nos afectan. Por eso cuando esos dirigentes están muy lejos de aquí, muy lejos de nosotros, la posibilidad de que tomen decisiones equivocadas sobre nuestros asuntos se vuelve muy alta.
Los dirigentes de los nuevos partidos políticos que han aparecido en el escenario español no se enteran cuando se trata de Canarias. No saben lo que es el Régimen Económico y Fiscal. Creen que las compensaciones económicas que se dan a Canarias por el Estado (las ayudas al transporte de viajeros y mercancías o a la producción de energía eléctrica, por citar sólo dos) son solamente subvenciones, cuando se trata simplemente de igualar los costos de las Islas a los del territorio peninsular. Consideran privilegios lo que son medidas para que los insulares podamos vivir en iguales condiciones que el resto de los ciudadanos del Estado.

Si nuestros representantes en el Congreso y el Senado dependieran de nosotros tendríamos la absoluta seguridad de que nuestro voto es decisivo. De que estamos confiando en un "producto político" fiable, por decirlo en términos de los derechos del consumidor. Pero no es así, desgraciadamente. Quienes los eligen no son los ciudadanos, son los dirigentes de los partidos que están en Madrid o en Barcelona. Son ellos quienes los designan y los incluyen en las planchas electorales. Y lo que votan los ciudadanos de Canarias son las listas y los candidatos que les ofrecen los partidos.

No me malentiendan. Los partidos políticos son organizaciones fundamentales para el funcionamiento de la democracia. Lo que pasa es que hay que mirar muy bien cuáles son los que tenemos más cerca de nosotros, cuáles son los que nos conocen mejor y cuáles son los que no van a fallarnos.

Nada me gustaría más que estar seguro de que todas las opciones políticas, sean cuales sean, dieran absoluta libertad a sus diputados y senadores para defender los intereses de Tenerife y de Canarias. Pero no es así. Si lo piensan, a los únicos que vemos hablar en la televisión y la radio, a los únicos que vemos en la prensa, es a los grandes líderes nacionales. Les escuchamos hablar de Cataluña, de la política exterior de España, de la reforma de la Constitución...¿han oído hablar de Canarias y de los canarios? No. Sólo cuando vienen de visita electoral --si vienen-- para pedirnos el voto.

Los nacionalistas canarios no somos mejores que nadie. No somos más canarios que nadie. Pero somos más independientes que nadie. Los nacionalistas canarios, si somos diputados o senadores, no estamos sometidos a que un dirigente centralista nos cosa la boca o que nos impida hablar en favor de nuestras islas y de sus intereses.

Me gustaría que los ciudadanos de Tenerife pensaran en invertir su voto desde la seguridad y la confianza en que si elige a alguien, no le mandará ningún otro interés que sea de fuera de esta tierra. Dar un voto es otorgar un gran poder. Y hay que elegir si queremos parlamentarios que nos representen directamente a nosotros o que representen a grandes opciones ideológicas, que trabajen para nosotros o que lo hagan en el seno de grandes partidos. Cualquiera de las dos opciones es legítima, pero una es más sensata, porque consiste en confiar en quienes viven y trabajan y conocen esta tierra y no dependen de que alguien de fuera de aquí les diga lo que tienen que hacer, decir y votar. Eso se lo tienen que decir ustedes y solo ustedes.

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