Espacio jurídico

La ruptura matrimonial

20.11.2015 | 21:20

C omo bien sabemos, nuestra Comunidad Autónoma es una de las Comunidades en las que más divorcios y separaciones se registran al año. Hoy en día, además, en España, un tercio de las rupturas son contenciosas, es decir, que la pareja no llega a ser capaz en un momento tan complicado, sobre todo si hay niños de por medio, de llegar a acuerdos respecto a términos cruciales como pueden ser: ¿Quién se queda con la casa?, ¿quién se queda con la custodia de los hijos o será compartida?, ¿habrá pensión compensatoria?... En especial si la convivencia ha devenido insostenible y se ha desgastado en demasía la relación.

Con el fin de facilitar el proceso de separación, existe la posibilidad de tomar ciertas decisiones. Proponemos una serie de recomendaciones como:

Elaborar Acuerdos prematrimoniales: El Tribunal Supremo ha reconocido la validez de estos acuerdos. Es conveniente otorgarlos en escritura pública y en ellos se pueden establecer cuantos pactos se consideren importantes para regular la vida matrimonial: reconocimientos o renuncias a pensiones compensatorias; el tipo de educación que se elige para los niños (laica o religiosa, en un colegio público o privado); acuerdos relativos al domicilio familiar y todo aquello que pueda tener incidencia en nuestra vida en común. Y hacer un inventario al inicio de la convivencia del patrimonio que posee cada conviviente, incluido el saldo en cuentas corrientes, o productos financieros, así como de aquellos objetos que sean de especial valor sentimental, en el que quede reflejado quien lo ha adquirido.

Elección del Régimen Económico Matrimonial: Entre las tres opciones legales existentes, se debe escoger, expresamente, el más adecuado a las circunstancias personales y profesionales de la pareja: gananciales, separación de bienes o participación en ganancias.
El llamado acuerdo convivencial: Si no queremos contraer matrimonio, sino iniciar una convivencia como pareja de hecho, inscrita o no, en el Registro de cada Comunidad Autónoma, resulta esencial, no sólo conveniente, suscribir este tipo de acuerdo.

Capitulaciones y acuerdos matrimoniales: Se pueden y se deben regular materias tan importantes como aquellos países en los que los cónyuges pueden instalar su futura residencia, la religión en la que serán educados los hijos, el tipo de escolaridad, la manera en la que ambos cónyuges van a contribuir a las cargas del matrimonio y el tipo de compensación a establecer en caso de ruptura.

Acuerdo matrimonial con elemento extranjero: Resulta esencial si existe un componente extranjero en la relación, ya que dicho componente obliga a tratar la situación desde un punto de vista diferente, aplicando normas de derecho internacional privado. Es imprescindible que se otorgue, en estos casos, una escritura en la que se acuerde la ley aplicable al régimen económico matrimonial, y al eventual divorcio, ya que estos pactos siempre agilizarán los procedimientos judiciales que puedan surgir.

El domicilio familiar: Decidir cuidadosamente dónde se va a instalar el domicilio familiar.

Mediador: Ante los primeros síntomas de desacuerdo o crisis, acudir a un terapeuta familiar, o a un mediador.

Comunicación con los Menores: Si la crisis es irresoluble, y hay hijos menores de edad, ambos progenitores deben informarles conjuntamente de la ruptura familiar, buscando siempre darles seguridad y tranquilidad, evitándoles todo sentimiento de culpa. Si es necesario, consultar con un psicólogo infantil.

Testamento: Hacer siempre testamento, especialmente tras la ruptura matrimonial. Y si no queremos que nuestra ex pareja administre los bienes que han de heredar nuestros hijos, designar administradores testamentarios, así como albaceas.
munguia@munguiaabogados.com

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