Tribuna abierta

Ineducación infantil

17.11.2015 | 02:00

G ara es una niña de dos años que vive en La Gallega con su madre, su abuela y su hermano Juan, que acaba de cumplir siete. La mamá trabaja tres días a la semana, sin contrato, limpiando escaleras. El papá es albañil, está en paro y en enero abandonó el hogar familiar. La abuela, que se quedó viuda hace poco, cobra una pensión no contributiva. En total, los ingresos familiares netos mensuales ascienden a 520 euros, de los que destinan 330 a pagar el alquiler del piso. Hace 10 meses que la madre de Gara y Juan solicitaron una PCI pero todavía no la han cobrado. Sobreviven porque un tío les trae del Norte, todas las semanas, una caja con frutas y verduras. Los martes, jueves y viernes, que es cuando no suele estar su madre en casa, la pequeña se queda con su abuela aunque la señora ya es mayor y anda algo desmemoriada; está más para que la cuiden que para cuidar.

El movimiento vecinal del Suroeste de Santa Cruz de Tenerife lleva décadas luchando por una guardería pública para la zona alta del distrito, donde hay centenares de familias, como la de Gara, que la necesitan urgentemente. Haciéndose eco de esta importante demanda, en octubre de 2013 Sí se puede presentó una moción para solicitar al Gobierno de Canarias, de forma prioritaria, la creación, apertura y mantenimiento de una escuela infantil ubicada en el entorno de los barrios de El Sobradillo y La Gallega, en un solar municipal que se pondría a disposición de la Administración autonómica. Esta propuesta fue aprobada por unanimidad por el Pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz pero, un año y medio después, el equipo de gobierno (CC-PSOE) se excusó, alegando que no podía ejecutarse por los recortes en la financiación educativa estatal.

Hace unos días conocimos que el Gobierno de Canarias tenía que devolver 4,7 millones de euros al Estado, intereses de demora incluidos, por no haberlos invertido en la construcción de escuelas infantiles. Si los sumamos a los 3,7 ya devueltos entre 2011 y 2013 por el mismo concepto, el desperdicio es de 8,4 millones de euros. Mientras el pueblo lucha cada día por sobrevivir, los sucesivos gobiernos (CC-PP y CC-PSOE) dejan escapar millones dirigidos a la educación de 0 a 3 años. Esto ocurre en la comunidad autónoma con más pobreza infantil y con un índice más bajo de equidad educativa, según un estudio publicado en marzo de 2015 por la ONG Save the Children. Pero aquí nadie asume responsabilidades, todo lo contrario; en un importante despacho se escucha: "¿Por qué abrir más guarderías públicas? Mejor concertar servicios con centros infantiles privados€ Defendamos lo nuestro".

Según la RAE, "ineducación" significa "carencia de educación". Según el diccionario caciquil canario, "lo nuestro" significa "lo de nuestra clase social privilegiada". La carencia la sufren Gara y miles de menores, así como sus familias, en el distrito Suroeste, en otras zonas de nuestro municipio y en toda Canarias. Los beneficios del despropósito van a engordar las cuentas de quienes invierten 8,4 millones en ineducación infantil. Nada de lo ocurrido

es casual. Ya Paulo Freire dijo que "sería una contradicción que los opresores defendiesen y practicasen una educación liberadora".

La realidad expuesta provoca rabia o tristeza, pero no podemos permitirnos que nos atrape la pasividad, el cinismo ni la violencia. Hay 8,4 millones de motivos más para exigir una educación canaria, pública, universal, gratuita y de calidad, también de 0 a 3 años; 8,4 millones de razones para seguir trabajando por la igualdad y por la justicia social. ¡Por Gara, por Juan y por todos los niños y niñas de nuestros barrios y pueblos! ¡Sí se puede!

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