Zigurat

Siete cicatrices atlánticas

14.11.2015 | 00:26

S iete las cicatrices arraigadas en el océano. Aisladas y distantes, incluso entre sí, se constituyen como curiosidades paisajísticas, Canarias, que podría alcanzar la categoría de ´exótico parque temático´, suscita desmesurada avidez dada su benigno clima, peculiar claridad la de su firmamento y sorprendente belleza luminosa. El Archipiélago es, para bastantes personas, siete extensísimas playas permanentemente bien soleadas, reclamo para el turismo que suele ignorar o desdeñar la estructural problemática de las Islas.

Sin embargo, Canarias, en cuanto a la creatividad que legítimamente ha aportado -tanto de sus naturales como de las personas en ella noblemente acogidas-, resulta bien patente. El pasado domingo 7 de noviembre leí detenidamente la aclaratoria entrevista efectuada al escritor Sergio Barreto (Tenerife, 1984), merecido ganador del Premio de Novela Benito Pérez Armas -certamen literario que él además ha alzaprimado- por su obra Vs. En contadas ocasiones nos sentimos gratificados y agradecidos cuando a pesar de una natural sorpresa, junto en haber sido justamente premiado un escritor, se superpone el calibre intelectual y consiguiente talento literario del galardonado, virtudes ambas que hace muchos años pudo demostrarme. Las palabras de Sergio Barreto me invitaron a reflexionar. Atinadas consideraciones las suyas, bien recogidas en un suplemento cultural. Tras mencionar a numerosos escritores, entre los que cabe destacar a William Faulkner, Cormack McCarthy o Paul Auster, pasando por Valle-Inclán o Julio Cortázar, pero sin olvidar a poetas y prosistas inscritos en la neocensurada literatura canaria. Singular dignificación dada a los escritores isleños, en su más amplio sentido. Lamentablemente, existen creadores canarios que aún pretendiendo distanciarse del insulocentrismo, imitan o tienden a la trampa del simulacro no deliberado, el mismo que tanto ansían los dominantes, que no los dominados o dependientes.

Las palabras de Sergio Barreto me recordaban un tanto, aunque tangencialmente, a las del lúcido intelectual argentino León Rozitchner en el seno del Congreso Cultural de La Habana (1968), quien exponía: "descubrir que la dependencia no sólo es la del país, la de nuestro sistema de producción, sino que la dependencia forma parte de nuestros propios hábitos mentales y está profundamente arraigada en nosotros" (Actividad intelectual y subdesarrollo, El Congreso Cultural de La Habana, coordinado por François Maspero, Ruedo Ibérico, 100 páginas, París, 1968). Cito a León Rozitchner por cuanto la visión que de nuestra condición objetiva posee Sergio Barreto queda verídicamente constatada: "el franquismo interrumpió las vanguardias en Canarias entre el 36 y finales de los 70", o sea, en él persisten las ya aludidas admiraciones. Esto es, posee suficiente conciencia crítico-histórica.

Superar la "exoticidad" consustancial a un parque temático, y además eludir tajantemente la menor tentación servil, es tratar de preservar el hábitat, también la irrefutable Historia.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine