Tribuna abierta

Yo soy así y punto

12.11.2015 | 02:00

C ierto es que no debemos cambiar tan solo porque no cumplimos las expectativas de los demás si siendo de esta manera somos felices pero, si nuestro comportamiento condiciona negativamente la relación que tenemos con otros, nos limita, no nos permite progresar tanto en lo personal como en lo profesional, perdemos oportunidades y nos hace sentir insatisfechos con la vida que llevamos, sí que debemos y podemos cambiar. Con frecuencia damos uso a la frase "yo soy así" para justificarnos porque no queremos esforzarnos para que se produzca un cambio, por vagancia, por falta de motivación o simplemente por desconocimiento. A veces el problema reside en que sabes que algo te hace infeliz pero piensas que es muy difícil que eso cambie. Es cierto que lo heredado en nuestra personalidad existe pero es muy importante saber que gran parte de la percepción que tenemos de nosotros mismos, lo que en psicología llamamos autoestima, más que adquirida por aprendizaje a través de experiencia se ha creado por lo que nos han "enseñado a ser" nuestros padres, cuidadores y todos los adultos que nos han acompañado en nuestro desarrollo. Nos han enseñado lo que está bien, lo que está mal, valores y principios que han considerado correctos pero no por esto tienen que ser con los que en la etapa adulta nos tengamos que sentir identificados. Igual que hemos "aprendido a ser", en cualquier momento podemos desaprender, reaprender y convertirnos en quien realmente queremos ser.

1- La falta de auto-conocimiento aumenta la desconfianza, la inseguridad por lo tanto, dedicar un tiempo en conocerse a uno mismo es el primer paso ya que nunca podremos cambiar lo que no conocemos bien. Conocer fortalezas para potenciarlas e identificar debilidades y limitaciones para aceptar lo que no podemos cambiar y trabajar en mejorar todo aquello que queremos cambiar.

2- Haz una lista de todo lo que quieres cambiar (ejemplo: aprender a decir no, aprender a hacer una crítica, ganar seguridad, vencer la timidez, mejorar relaciones sociales, etcétera) y empieza por la que más sencilla te parezca. Anota cómo vas a afrontar determinadas situaciones. Cada paso que vayas a dar. Al principio, tendrás que planificar como vas a comportarte hasta que interiorices el cambio y lo hagas de manera natural. Se trata de ir entrenando la mente.

3- Todo cambio conlleva un esfuerzo. No existe cambio de un día para otro pero con entrenamiento, constancia y perseverancia lo acabas consiguiendo. Así mismo se crean los hábitos. Son muchas las personas que a raíz de una tragedia cambian su forma de ser y de ver la vida. Esto demuestra que el cambio es posible.

4- Aceptar cada uno sus circunstancias es una de las claves para comenzar a cambiar. Podemos aceptar nuestras circunstancias actuales y a la vez elegir cambiar de cara al futuro. Aceptar dónde estamos pero sin resignarnos. Eliminando la idea de no poder hacer nada para mejorar. Saca provecho a tus fortalezas e identifica que oportunidades puedes alcanzar con ellas. Aumentará la sensación de control y ganarás en seguridad sobre ti mismo.

5- Comprométete con el cambio. Parte de la idea que todo cambio supone un esfuerzo pero si quieres resultados diferentes, tendrás que hacer cosas diferentes. Necesitamos transformarnos en personas fuertes y para esto necesitas un guía ya sea un psicólogo, un libro o alguien que te oriente y sobretodo, hacer un trabajo fuerte.

6- No aplaces más el cambio. Si no te gusta algo de ti cámbialo y si no puedes cambiarlo, cambia la actitud pero siempre, puedes mejorar tu bienestar emocional.

Debemos eliminar de nuestra cabeza la idea de no poder cambiar. Es una postura cómoda y conformista. Se puede cambiar siempre que estemos vivos. Lo importante es saber en qué dirección hacerlo, llevarlo a cabo y perseverar en el intento esperando a recoger los frutos.
tamaraconsulta@gmail.com

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