Tribuna abierta

Traición a la cúpula militar y a los valores de los ejércitos

10.11.2015 | 02:00

Sorprendida como muchos españoles, por el salto mortal protagonizado por un alto mando del Ejército que decide formar parte de la candidatura de un partido situado en los nebulosos márgenes de la lealtad institucional, de esos que plantan al Rey en la recepción oficial el Día de la Fiesta Nacional, y en la que José Julio Rodríguez lució -presupongo que con orgullo- sus galones en varias ocasiones, siendo Jefe del Estado Mayor de la Defensa en el periodo del 2008 al 2011.

Se trata de un partido que quiere acabar con el "régimen" de la Transición, por lo que si la sociedad civil está atónita, no quiero ni pensar qué ocurre entre los mandos militares de este país donde el ejército hace gala de su "neutralidad política". Al que fue Jemad de la segunda legislatura del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, general del Aire retirado, experto en nuevas tecnologías, logística e inteligencia militar, con una preparación de muy alto nivel, parece no importarle la opinión de sus compañeros. Él es uno de los hombres que ha dispuesto de más poder en las Fuerzas Armadas Españolas en los últimos años, otra cosa bien distinta es lo que atañe a su flamante ideología, que se da directamente de bruces con esa "neutralidad política" que, reitero, distingue a los Ejércitos de las democracias de todo el mundo. Unos Ejércitos que han hecho de la defensa de la convivencia y la concordia entre españoles uno de sus más preciados estandartes.

La duda que me surge es sencilla de plantear: el general Rodríguez ha tenido acceso a secretos de Estado sometidos por ley a la máxima confidencialidad; ha mantenido una estrecha relación de amistad con el rey emérito Juan Carlos I; también con el actual director general del CNI, Félix Sanz Roldán; ¿pondrá toda esa información, experiencia y agenda al servicio de los herederos de la izquierda anticapitalista? Porque resulta que Podemos se ha definido -antes del viaje táctico hacia la socialdemocracia emprendido por Pablo Iglesias- como anticapitalista, o lo que es decir, comunista.

¿Dónde quedan esa "neutralidad política" y el sentido del honor -que no sé si se le pide a los militares que se retiran-, pero que al menos por coherencia y sentido común debe observarse?

La aparición estelar del Jemad al lado de Pablo Iglesias debe de quitarnos un poco el sueño, sobre todo si hablamos de quien fue máximo responsable de nuestras Fuerzas Armadas y que ahora se postula para ministro de Defensa de un partido contrario a la OTAN, por ejemplo€ ¿A dónde nos llevará -de gobernar Podemos- el general Rodríguez?

En la recta final de su etapa de militar en activo, Julio Rodríguez se caracterizó por su férreo sentido de la disciplina, por el máximo respeto a la cadena de mando, que arrancaba en la entonces ministra Carme Chacón, su gran valedora. Estamos pues, ante un hombre que representa como pocos la mutación de las esencias que han caracterizado a las Fuerzas Armadas españolas en la democracia y, en general, la radical alteración de valores sufrida por una sociedad perdida en el laberinto de tantos encantadores de serpientes. Es la historia del bueno que haciendo ejercicio de la libertad individual se vuelve malo, o al menos indiferente, con las muertes que han desfilado ante sus ojos de "zorro del desierto".

Este comportamiento es una traición a la cúpula militar y al ejército.

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