A la contra

Se nos torció

08.11.2015 | 00:01
Santiago Negrín, presidente del Consejo Rector de RTVC.

Menuda se está montando con el Carnaval de Santa Cruz sin todavía haber celebrado la Navidad. Unas carnestolendas sin polémica son como un funeral sin difunto, como una boda sin novios, como un bautizo sin niño, como un Podemos sin Pablo Iglesias. Acostumbrados a la polémica que vendrá, lo que no esperábamos es que este año se adelantara a las elecciones generales, al canto de los niños de San Ildefonso, a la llegada de Papa Noel, incluso a la celebración del día de los Reyes Magos. Esta vez el follón carnavalesco no lo arman las murgas, ni las comparsas, ni el autor del cartel del Carnaval... Está vez el protagonista, en plan follonero, es precisamente quien tiene que contar la noticia y protagonizarla, y no es otro que Santiago Negrín, presidente del Consejo Rector de la Radio Televisión Canaria, que según me cuentan, al más puro estilo García, al que tanto criticó, ha faltado a su palabra, dejando al alcalde José Manuel Bermúdez, a Domingo Álvarez, director de Televisión española en Canarias, y al Carnaval chicharrero mirando para los celajes.

El buen rollito

Tras el resultado de las elecciones municipales de mayo, en las que Bermúdez consiguió mayoría absoluta y conformar nuevo gobierno esta vez con los populares, el alcalde ha tomado el mando de la fiesta y se ha empeñado en convertirla en una herramienta de promoción internacional en beneficio de la ciudad y de Canarias, pero sobre todo pensando en dar el lugar que le corresponde a los que fabrican con esfuerzo y sacrificio nuestro Carnaval: murgueros, comparseros, diseñadores, costureras, candidatas, reinas, grupos coreográficos, agrupaciones musicales, rondallas y todo lo que se menea en esta fiesta. Bermúdez, que de tonto no tiene un pelo y sabedor de la importancia de que tanto esfuerzo materializado en espectáculo y calle se vea fuera, decidió sentar en una misma mesa a los responsables de las dos televisiones públicas que pagamos los canarios: Álvarez por la Española y Negrín por la Canaria, y pedirles que se unieran, como hicieron en La Bajada de La Virgen de Las Nieves en La Palma, en Candelaria por el Día de la Patrona o el Pino en Gran Canaria, en pro de nuestra fiesta. Santi y Domingo le expresaron a Bermúdez su compromiso de estar juntos. Hasta el punto de que Negrín aportó ideas maravillosas, prometiendo implicación plena, amparándose en el discurso de que éste era un tiempo nuevo y que en esto había que ir de la mano olvidando tiempos pasados que nunca fueron buenos (a lo que está saliendo de los juzgados me remito) y que ni de coña pensaba repetir los pasos equivocados de su antecesor. Por su parte, Álvarez prometió mover Roma con Santiago hasta el punto de sacarle a los mandamases del ente público nacional, que a veces parecen miembros de la cofradía del puño (cuando se trata de gastar perras), el compromiso de mandar desde Barcelona la Unidad Móvil HD para la realización de la Gala de la Reina (el simple hecho de colocar por fuera del Recinto Ferial ese bicho tecnológico es todo un espectáculo).

El Compromiso

Finalmente, el reparto quedó de la siguiente manera: Televisión Canaria se quedaba con la exclusividad de todo el Carnaval, excepto la Gala de Elección de la Reina, que compartía con Televisión Española, y que ésta última se comprometía a la emisión regional por La 2 (canal secundario, lo que Divinity es para Mediaset o Nova para Atresmedia), y a su vez difundirla para toda España y para todo el mundo a través del Canal Internacional (ningún grupo de comunicación del país, salvo el estatal, cuenta con un emisión internacional capaz de llegar a millones de hogares de todo el planeta). Además, en un gesto de chifladura generosa del bueno y confiado de Domingo Álvarez, comprometía a su cadena (que al igual que La Canaria la pagamos todos) implicándola en la promoción en los telediarios, en el Canal 24 Horas y en los programas de la cadena. Caballeros todos, al término de la reunión se dieron la mano y se abrazaron y al alcalde, de la emoción, se le rayaron los ojos. Con este acuerdo, Bermúdez se convertía en el conseguidor de un hito histórico, logrando para su ciudad, y para quienes son el auténtico motor de fiesta, el mayor acuerdo en difusión y cobertura jamás alcanzado en la historia del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife.

Se torció

Santiago Negrín se torció, como en su día se torciera Willy García, y el sueño del alcalde duró dos telediarios, nunca mejor dicho. No sé si llevado por los malos resultados de audiencia que obtiene la Tele Canaria un día sí y otro también (sirva de ejemplo la entrevista a Clavijo, con un pésimo 2% de audiencia, la emisión menos vista de un presidente canario en La Canaria), o si fruto de la liadera que forma en los consejos del ente, o que la palabra dada para Santi no tiene ningún valor, lo cierto es que tras una "noche de bohemia y de pasión", vete tú a saber, Negrín le ha dicho a Bermúdez que con TVE-Canarias ni de coña y que el Carnaval es too pa él. En un gesto de deslealtad (últimamente esta palabra acompaña las conversaciones referidas a La Canaria), con el alcalde, con su compañero y amigo Domingo Álvarez y, sobre todo, con Santa Cruz y su Carnaval, Santiago Negrín mandó al traste con un acuerdo que de no romperse hubiera ayudado mucho, no imaginan cuánto, a Canarias, y que por más explicaciones simplonas que dé en nada le perjudicaba.
Me consta que esto no quedará así. La gente del Carnaval no se quedará quieta (suenan tambores de guerra), el alcalde no piensa fallarle a sus vecinos ni va a aceptar presiones de un medio público que a cada día que pasa pierde credibilidad (acciones como ésta ayudan a esa pérdida), ni se quedarán de brazos cruzados quienes prometieron un tiempo nuevo y ahora asisten exhaustos a la transformación, en plan gremlin pasaos por agua, del hombre en quien confiaron para el cambio (suena cada vez más cerca ruido de sables).

Hablando de Carnaval

Descubrí el viernes pasado, en el Foro Ser, por boca de Lourdes Santana en su presentación, y donde Ana Oramas daba una conferencia, que fue ella quien sacó las galas de la Reina del Teatro Guimerá trasladando el acto central de la fiesta a un lugar más amplio, la Plaza de Toros, y poniendo al frente del espectáculo a José Tamayo para dirigir la gala. Ani llegó al carnaval, y muy propio de ella, entusiasmó a todo el que tincó por delante, entre ellos al genial César Manrique, creador del cartel de 1985, y a ritmo de batucada, junto a las comparsas, montó en plena Avenida de Anaga el desfile-concurso que más tarde pasó a llamarse Ritmo y Armonía. Poco contenta con eso se trajo a la Billo´s Caracas Boys y con ellos su "Santa Cruz en Carnaval" (himno de nuestra fiesta) y la celebración del primer gran baile que se celebró en la Plaza de España.
De aquellos tiempos, de su etapa de concejala junto a Manuel Hermoso y de lo que sería bueno para Canarias, habló la diputada. Presentada por el presidente Fernando Clavijo, y con la presencia de todo Dios –no faltó ni el apuntador–, Oramas llenó la sala del Mencey contratada por la organización y, ante los asistentes, explicó que los nacionalistas deben trabajar "para que en Madrid entiendan que Canarias es una oportunidad, no una carga". E insistió en que, en los nuevos tiempos que vienen serán imprescindibles nuevas vías de diálogo y consenso para llegar a acuerdos sobre temas que son vitales para la ciudadanía. Y en la necesidad de que los nacionalistas canarios estén presentes, ahora más que nunca, para que estos asuntos estratégicos (la reforma de la Constitución, el sistema de financiación autonómico, las políticas activas de empleo, el modelo educativo y la inmigración) contengan "un apartado específico para las Islas".
"En la próxima legislatura, para que se entienda a Canarias, hará falta diálogo y firmeza, así como un conocimiento profundo de nuestros grandes temas. Sólo si CC está presente en Madrid se hablará de Canarias", dijo.

Postdata

Hoy no escribo postdata. El domingo que viene publico dos. He dicho.

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