Zigurat

Asignaturas pendientes

06.11.2015 | 23:59

I ncesantes los reiterados exámenes a que se someten los partidos políticos españoles. Tras la cuestión catalana, el PP-PSOE-C´s acordaron crear un frente común, rechazado por quienes cada vez más parecen aproximarse a inesperados saltos políticos, esto es, Podemos. El problema de éstos quizá consista en cómo han ido retrocediendo respecto a sus iniciales posiciones. Todo partido político que aspire al poder debe conquistar a las clases medias y a las clases asalariadas. Le sucedió al PSOE, por ejemplo, y también le ha sucedido más que considerablemente a Podemos.

En lo que se refiere a Ciudadanos, que pretende ocupar el lugar dejado por la extinta UCD de Adolfo Suárez, ha recibido numerosos piropos, tanto de Esperanza Aguirre -C´s gobierna con el PP en la Comunidad de Madrid-, el presidente del Banco Sabadell como de Joan Rosell, presidente de la CEOE, a quienes les hace mucha ilusión la existencia de Ciudadanos, una derecha que aspira a gobernar o a coalicionarse. Mientras, destaca por su definida línea política Alberto Garzón quien dista de ser una sorpresa política que hipotéticamente pudiendo ir ganando paulatinamente espacio electoral.

Posiblemente el PP aspira e incluso sueña con resolver la cuestión catalana y que dicha resolución revierta electoralmente a su favor. La desmedida ambición de Artur Mas se encuentra ante las contradicciones dadas en el seno de Convergéncia Democrática de Cataluña; también aquellas que puedan generarse con respecto a Esquerra Republicana, y sin olvidar las que podrían desencadenarse en Junts pel Sí y la CUP (Candidatura Unitaria Progresista). ¿Dicha situación, la catalana, le favorece al PP? De ahí que tanto PP-PSOE-C´s aguarden menos equívocos de Pablo Iglesias, puesto que Podemos comenzó a decaer estadísticamente en abril-mayo del 2015.

Paradójicamente, la asignatura catalana parece presentarse como una invitación a unas "elecciones primarias" en los tres partidos (PP-PSOE-C´s), mientras Podemos se mantiene al margen. Pero, si lo importante es la unidad del Estado español, ¿porqué esos partidos, más el de Alberto Garzón -también distanciado- no abren un lógico proceso para que tras las elecciones del 20-D conformen un gobierno de concentración de acuerdo a un programa de mínimos, ya que lo importante es democratizar al Estado español?

El PP-PSOE-C´s quizá proseguirán su tarea antisecesinionista, al igual que persistirá la desmedida ambición de Artur Mas que ha tendido una espesa cortina de humo ante vitales exigencias como la deseada derogación de nefastas leyes impuestas por el tirano rodillo de la siniestra mayoría absoluta del PP, las políticas de empleo –parados de larga duración y la marginada juventud-, adecuar la política sanitaria, las medidas antidesahucios, activar viviendas, afrontar muy diferente y digna progresión económica de las pensiones, reformar sustantivamente la Ley Electoral y cambiar radicalmente la Constitución.

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