Tribuna abierta

Libérate de la culpa

05.11.2015 | 12:15

C uántos hemos sido esclavos del sentimiento de culpabilidad? Emoción que a pesar de no ser un trastorno, con frecuencia condiciona nuestros comportamientos, nos limita y nos provoca grandes sufrimientos. Lo cierto es que el sentimiento de culpa puede ser una carga capaz de boicotear toda tu vida. Es una de las emociones más destructivas, y la mayoría de las personas la experimentamos en mayor o menor medida, tanto si es por algo que hemos hecho como por algo que no hemos sido capaces de hacer. Muy común es que aparezca en personas con alto nivel de auto-exigencia y perfeccionismo ya que no son capaces de perdonarse el no cumplir con toda norma que consideran correctas. Gracias a la culpa podemos darnos cuenta de que actuamos mal y nos permite analizar, corregir nuestra conducta y aprender de lo que sucedió. Nos hacemos responsables de nuestros actos. Hasta aquí podemos hablar de culpa positiva pero con frecuencia, ponemos el foco únicamente en el error y no nos permitimos haberlo cometido. Reconocemos lo mal que nos sentimos, pero no hacemos nada al respecto.

1- Aplica la "auto-humildad": cierto es que lo más complicado no es perdonar a los demás, sino perdonarnos a nosotros mismos. Existe el malentendido de que perdonar equivale a olvidar y, por esto, muchas veces sentimos que no es correcto perdonarse porque a la hora de hacerlo también hacemos un acto de olvido. ¡Error! No se trata de olvidar, sino de recordar sin dolor.

2- Es importante que podamos observar e identificar qué nos está indicando el sentimiento de culpa, y qué podemos aprender de ello. Al hacer este análisis evitamos un sufrimiento y malestar que no tienen nada que ver con la culpa, sino más bien con nuestra desvalorización e incomprensión hacia nosotros mismos.

3- Aceptación: no aceptar algo es encadenarte a ello de por vida. Negarlo no sirve de nada. Debemos cambiar el enfoque y planteamos que las circunstancias en las que hicimos aquello que no nos podemos perdonar eran distintas a las de ahora. Lo que te ha ocurrido te ha enseñado. Si hubieras sabido lo que sabes ahora probablemente no lo hubieras hecho. Asumir los errores, entre otras cosas, implica asumir las consecuencias e intentar remediar el daño en las medidas de tus posibilidades. Una conciencia limpia ayuda.

4- Vive sin reproches: por mucho que llores y te lamentes, tus lágrimas no podrán borrar ni una sola línea de tu historia. El hecho de que tu mente sea capaz de almacenar el pasado te indica que puedes utilizarlo para aprender. Reflexiona sobre tu experiencia y toma de ella una dosis de aprendizaje pero sin sentir culpa. Una vez aprendas la lección, perdonarte y dar por hecho que has trabajado tu desarrollo personal. Todos necesitamos otra oportunidad. Si se la das a los demás ¿por qué no te la das a ti? Somos más duros con nosotros mismo que con cualquier otra persona.

5- No evites tus emociones: cuando cometemos errores lo primero que tenemos que hacer es asumir que tenemos emociones incómodas, identificarlas y trabajarlas para que dejen de estar encerradas en nosotros. Debemos gastarlas pero no auto-machacarnos por ello. Si no las proyectamos hacia el exterior, se proyectarán hacia el interior y quedarán encerradas en nuestro cuerpo por lo que aumentará la probabilidad de aparición de posibles patologías incluso, enfermedades físiscas.

6- Haz un buen uso de tu experiencia de cara a mejorar y, sobre todo, aprende a abrazar la imperfección. Acepta que los seres humanos son imperfectos y que tú también lo eres.

7- Deja de cuestionar cómo lo deberías haber hecho y emplea esa energía, en cómo lo vas a hacer a partir de ahora.

tamaraconsulta@gmail.com

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