La quinta enmienda

Un gran final feliz

03.11.2015 | 02:00

H a sido un pulso contra el reloj y a favor de la vida. Por fin es noticia que Josefina Mendoza y Francisco Febles, la pareja de Tíncer en Santa Cruz de Tenerife, ha recibido una casa y, con este gesto, uno de los regalos más significativos en su carrera de obstáculos hacia la dignidad social. Años y meses batallando sin recursos, hasta que una persona anónima a través de la red social Facebook decide poner fin a la situación de desamparo de esta pareja tinerfeña y le brinda su vivienda sin conocerles de nada, leyendo una petición de auxilio que redacté, desde mi más profunda desesperanza.

Aún estamos conmocionados, y yo me pregunto si los ángeles existen en la tierra, porque esta mujer, que quiere ayudar desde el anonimato, nos tiene con el corazón lleno de lágrimas. Para quien no conozca a la pareja de Tíncer, sólo puedo decir que ellos también tienen ángel y que, después de vivir en la precariedad más absoluta, sin agua, ni luz ni alimentos, y vendiendo chatarra acumulada en su casa en ruinas, pareciera que el propio destino conspirara favorablemente hasta convertirlos en un referente casi nacional de la supervivencia y ejemplarizante para quienes padecen esta exclusión social.

Solo tengo agradecimiento para todas las cientos de miles de personas que nos han ayudado, seguido y difundido con este mensaje social. Hay algo que siento con mucha fuerza en este momento, me siento orgullosa del pueblo canario y su solidaridad, y empatía con las personas y la desigualdad: gracias Canarias.

He recibido dos llamadas cruciales en mi vida. Una fue de la mujer que rescató a esta pareja de Tíncer. La otra llamada fue desde un teléfono satelital en el Amazonas, cuando varias personas salvaron la vida al llevarles unos sueros antiofídicos contra la picadura de la víbora que entregué a las comunidades nativas del Parque Nacional del Manu antes de regresar a España. Nunca cuento estas cosas, pero hoy lo comparto por pura dignidad, pues "rescatar personas" es cuestión de voluntad, conciencia y, a veces, por falta de economía la gente se nos muere sin remedio, y este peso también pertenece a la sociedad, especialmente al sector acomodaticio que mira para otro lado.

También en esta historia, hay un aspecto de autocrítica que solicito al ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, en el replanteamiento de su gestión en Asuntos Sociales, que ha dejado al descubierto que algunas emergencias sociales en la ciudad están en abandono, en situaciones críticas donde la sociedad civil irremediablemente tiene que intervenir, como ha sido con este caso y en otros alarmantes episodios. Gracias al apoyo de todos esta historia tiene un final feliz. Muchas felicidades a la nueva vida de la pareja de Tíncer, quienes me recordaron a mí también el valor de la vida.

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