Tomando el pulso

Cambios climáticos

03.11.2015 | 02:00

Y puede que sea verdad, estando a la vista de todos, los diversos cambios en la meteorología durante los últimos años. Este asunto lleva a más de uno en el día de hoy a preguntarse como mínimo un por qué. Todo empezó a nivel mundial y a gran escala pronosticando para un futuro más cercano que lejos, unos inviernos más fríos y unos veranos más calurosos. Muchos dicen que todo ha cambiado desde que un día no se puso la correspondiente alerta y el desastre fue absoluto, dejando las carencias de infraestructura a vista de todos, siendo lo peor la cantidad de víctimas materiales y lo más importante, una humana. Siempre se ha dicho lo bonito que es ver llover cuando las cosas se han hecho bien y a conciencia previamente. Cuando se hacen las obras, hay que copiar lo bueno, las calles tienen que tener las inclinaciones adecuadas para que el río de agua tenga como destino las alcantarillas debidamente situadas y por supuesto sin obstáculos en su interior que dificulten la finalidad para la que están diseñadas.

Si todo esto se hace bien, no se inundarán las casas ni comercios que no tengan el suficiente pretil o escalón que los salve de la inundación con la desgraciada consecuencia de daños materiales, muchos de ellos irreparables. Siguiendo los sabios consejos de nuestros mayores, no se debe construir en los barrancos ya que siempre se ha dicho aquello de que el mar, tarde o temprano, recupera lo que le han quitado de una forma o de otra. Benditos los encargados de respetar la naturaleza para sus diseños las veces que sea necesario. Las cunetas de las carreteras limpias de todo aquello que obligue al agua, buscar camino por otro lado pero esta vez, fuera de control. También existe un apartado de humor y es cuando se dice que los científicos están como los políticos y los encargados del tiempo, que son capaces de acabar con un temporal declarando una alerta. La fórmula es sencilla: Temporal más alerta más cierre de colegios es igual a día soleado. El profesorado, ¡qué estrés!, es el gremio afortunado en la actualidad, que de forma sacrificada, no se dignan ni a aparecer por el centro, no todos, que conste. Antes la fórmula era otra: "Chubasquero, botas de agua, paraguas, gorro, guantes y para el colegio, sin rechistar" y cantando aquello de: "Qué llueva, qué llueva€".

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