A la Contra

Las bingueras

01.11.2015 | 02:00

No me pregunten por qué, porque no tengo ni idea, pero cada vez que se aproximan unas elecciones el director de este periódico, Joaquín Catalán, imagino que azuzado por mis compañeros Daniel Millet, al que bien le gusta una fiesta, y Pedro Menjibar, que se larga unas risas leyendo sus respuestas, me solicitan que localice a Chona y le pregunté por asuntos de actualidad. No cabe duda de que la referida sabe de lo divino y lo humano, de política y de deportes, de cultura y hasta del Tratado de Maastricht, y de que su refinado análisis no pasa desapercibido para el lector. Y no me digan cómo pero cada vez que la susodicha aparece en A LA CONTRA, este periódico multiplica por miles sus ventas, hasta el punto de que, en más de una ocasión, los ejemplares se han agotado en los lugares de venta y esta empresa editora se ha visto en la necesidad de poner la rotativa en marcha y sacar una nueva tirada, cosa que, cuando sucede, alegra, y bastante, al gerente de esta casa, Don Carlos Delgado. Así que, obediente yo, localicé a Chona y quedé con ella en una cafetería, ubicada junto al parque de La Granja, regentada por una coreana, que, según dice mi buen amigo el periodista Alfonso González Jerez, no es coreana que es china, y que hace un café que resucita a un muerto. La espera en la terraza de la asiática se hizo eterna, y, ante el retraso de mi invitada, pensé que me había metido un tranque. Pero no fue así. Fiel a la cita, Chona apareció ataviada con traje amarillo chillón (que por el modelo, deduzco que lo compró en las casetas azules que están junto al mercado Nuestra Señora de África) que le llegaba por debajo de las rodillas, una rebeca encarnada con botones dorados y unos tenis verde fluorescente, que hacían daño con tan solo mirarlos.

-Hola Chona

-Hola Artiles... ¿Te dejaste barba?

- Sí, como Bermúdez...

- ¡Qué va, mi niño! Bermúdez se la quitó. El otro día me crucé con él y con Matt Damon, en el Carrefour de Añaza, que andaban buscando un bote de aceitunas negras sin pipas, y le dije que se quitara esa barba, que lo hacía mayor. Y me hizo caso.

-¿Crees que debería afeitarme la barba?

- ¡Que va, Artiles! A ti te queda muy bien. Te hace más hombre. Yo lo que te quitaría es esa boca. Yo no sé por qué te tocaste los labios con lo bonito que tú siempre has sido.

De repente, nuestra interesante conversación sobre estilismo y estética se vio interrumpida por la propietaria del establecimiento, que, ejerciendo las labores de camarera, se plantó ante nosotros y nos pidió la comanda.

Cortésmente, pregunté a nuestra invitada: ¿Chona, quieres tomar algo? Esta señora coreana hace un café apretado estupendo.
...y mientras levantaba la cabeza tras repasar la carta, me contesta: yo quiero un bocadillo de tortilla española de papas y cebolla, con dos lonchas gordas de queso amarillo, una hoja fina de lechuga, dos rodajas de tomate, mortadela y un chorrito de mayonesa... en pan integral, por favor. Y de beber, un chupito de licor de esos que ustedes ponen en las vitrinas de los restaurantes chinos, esos en los que en la botella le mandan un lagarto dentro.

La asiática, que casi siempre atiende a sus clientes con una mala baba de espanto, asintió con una sonrisa. Parecía que mi entrevistada y ella se conocieran de toda la vida. Y seguimos con nuestra conversación.

-Chona, ¿cómo ves la política en Canarias?

- Yo la veo bastante bien. A mí me gusta mucho como gobierna Clavijo. Tiene cara de buena persona. Además, metió de gabinete a Barragán, y aunque lo tiene como un bolso de aquí pa allá, a mí me gusta mucho el andar majorero que lleva. Encima, Rodríguez Fraga, el de Adeje, colocó de vicepresidenta a Patricia, que es vecina mía del barrio de La Salud, y yo creo que, al ser de barrio, mandará bien.

-¿Cómo ve las próximas elecciones generales?

-Yo creo que va a ganar el de la coleta. Sí, Pablo Iglesias monta una buena lista y mete ahí, por ejemplo, a Javier Abreu, a Los Chunguitos, a la Colau, a los Milli Vanilli y de suplentes a Cardona, Bravo de Laguna y Perestelo... Estos arramblan con todo y consiguen mayoría absoluta. Y, entonces, ríete tú de los peces de colores. Y, de paso, sacan a Javier del Ayuntamiento de La Laguna y se acabó la tensión del pacto. ¡Ay, mi hijo! ¡Qué contenta se pondría Patricia Hernández! ¡Y qué a gusto descansaría José Alberto Díaz!

-Chona, ¿ves a Paulino de presidente del Tenerife?

-¡Pues, claro! Yo a Paulino lo veo de presidente del Tenerife y de la Unión Deportiva. Por verlo, lo veo hasta de rector de la Universidad de La Laguna. Paulino es un hombre hecho a sí mismo, mismamente, y consigue todo lo que se proponga. Además, le acompaña todo: la altura, el pelo, su currículum, el saber estar€ Lo acompañan hasta los empresarios. Yo tengo mi acción del Tete de toda la vida, desde cuando Javier Pérez, que Dios lo tenga en su gloria, y te lo juro por los hijos de mi vecina Yaya, porque yo no tengo, que todo los días le pido a Santa Rita de Casia y a San Martín de Porres, que el próximo miércoles es su día, que no veo la hora de verme a Paulino en el palco presidencial embuchado en un chándal azul y blanco, estilo Maduro, con unos tenis Converse All Star de media caña y la bufanda del Tenerife atada al pescuezo. El día que yo vea eso, Dios me puede llevar de este mundo. No tenga la menor duda de que, con lo bueno que Rivero ha sido para Canarias, no será menos pal Tenerife.

-¿Cuáles cree son las principales preocupaciones de los canarios?

-Sin duda lo que más nos aturde a los isleños es el tamaño del agujero de la capa de ozono. Eso y las alertas de los temporales. Dale gracias al Señor que Fernando Clavijo puso de encargada de la seguridad y emergencias a Blanquita Pérez, porque si no, con tanto color y con tanto aviso, la chifladura iba a ser terrible. Blanca es una mujer preparada, y ya verás tú que, con el tiempo, ella le irá cogiendo el tranquillo a eso y no habrá borrasca que se la lleve por delante. Aunque vaya en dirección contraria.

Entre mordida y mordida al bocadillo y sorbos de chupito transcurría nuestra conversación, que, confieso, percibí como interesante. Chona es una mujer intrínseca, preparada, natural y autóctona. Ella en ocasiones se autodefine como una Ani Oramas de barrio, como un Spínola sin cuchillo, como un Pablo Matos sin sus preciosos ojos azules. Ella se siente enérgica como Rubens Ascanio pero con un trankimazin de 0,50 bajo la lengua, como Mena pero sin peineta, o como un Curbelo pero sin sauna. Ella dice que si fuera política prevaricaría, que para eso se está en el gobierno, y si algún día lograra serlo y ostentar cargo público, a cada niño que naciera durante su mandato le regalaría un cochino, como hiciera en su día don Macario Benítez. Y yo que la observo la veo feliz, segura de sí misma, entusiasmada, agarrada a la lectura de revista Pronto para estar al día.

-¿Chona, y a ti qué te preocupa?

-A mí, Artiles, lo que me tiene trabada es el tamaño de la tiralady. Con todo, lo que está pasando últimamente, a poco que me ría, me suelto, me aflojo y me meo toda. Y creo que se solucionaría si el fabricante de la tira no la hiciera tan fina.

Con la misma nos levantamos, pagamos, y cuando ya nos íbamos suena un grito a modo de saludo profundo desde la cocina del bar: ¡Adiós, Chona! !Nos vemos esta noche en el bingo! Para mi sorpresa quien vociferaba era la china, que no es china como afirmaba Alfonso González Jerez, sino coreana. Sorprendido le pregunté a Chona, ¿se conocen?

-¡Claro! es amiga mía. Una binguera que da gusto. Nos encontramos todas las noches en el Colombófilo, ponemos el San Pancracio en la mesa, esparcimos los cartones y echamos unas manitas. Y de ahí, cuando nos hartamos de tanta partida, nos vamos al tanatorio de Servisa, que está junto al Ikea, y nos mandamos nuestro bocadillo de pata asada con queso blanco y una Dorada. Esa que tú ves ahí no es china ni coreana. Es cubana. De madre vietnamita y padre de La Habana. Habla mejor que tú el español, domina perfectamente el ruso, alemán, francés y portugués, se defiende en árabe y senegalés, hizo un curso de tres días en la Cámara de Comercio, y chapurrea el Esperanto. Donde tú la ves, haciéndose pasar por china, tiene 4 apartamentos en el sur, en Cabo Blanco, cinco licencias de taxi, es dueña de dos puti clubs, esta licenciada en Bellas Artes, diplomada en Turismo, es vendedora de AVON y monta cada domingo tres puestos en el rastro, junto al búnker de Presidencia. Dicen las malas lenguas que el bar donde hemos estado lo tenía a medias con John Palmer y, por lo visto, es una tapadera.

-¿Qué dices? Bueno, Chona. Me has dejado con la boca abierta.

-Pues ciérrala Artiles. Y no te afeites la barba. Te masculiniza. Y ten cuidado con lo que largas por la tele que un día te cogen a ti y a los contertulios en un callejón oscuro y estos golfos les meten una traquina.

-Adiós, Chona. Gracias por la entrevista y suerte esta noche en el bingo.
¡He dicho!

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