Crónicas de la Revo-ilusión

El dinosaurio

29.10.2015 | 02:00

C uando Clavijo despertó, el pleito todavía estaba allí. Y con él, yacían políticos necios que utilizaban el más mediocre de los recursos, pues no encontraban mejor justificación a su propia incapacidad.

Y sonaban discursos vacuos de empresarios rancios, letras amargadas de murgas anacrónicas y gritos de magos expertos en trasegar envidias. Y proferían insultos gratuitos en base a falsas injusticias, prejuicios delirantes, crueles ignorancias. Y mantenían clichés amarrados al pasado, chistes facilones que rebuznar, complejos arraigados en el isleño recalcitrante. Y lanzaban mensajes de odio indiscriminado, quejas que eran como latigazos, flechas inculpatorias. Y volaban acusaciones por encima del mar, piedras sordas que golpean la razón, relatos egocéntricos, mensajes envenenados.

Dos islas mayores, cinco menores y los islotes. Pedazos flotantes de tierra arrancada. En la desestructurada familia canaria, los viejos fantasmas se revuelven en sus tumbas. No toleran que un chico nuevo venga a desmontar la incomunicación que tanto costó construir, negándoles su real derecho a la pataleta oficial. Muchas personas no entendemos por qué algunos representantes públicos siguen utilizando un lenguaje obsoleto en esta singularidad volcánica. Será que no se han dado cuenta de que estamos en el siglo XXI, en la era de la globalización, en la de la revolución tecnológica, en la de saber idiomas, en la de la internacionalización, y sobre todo, en la de la imaginación. Pierden su tiempo y el nuestro, encendiendo hogueras muertas. En Canarias necesitamos gente cualificada, para consolidar un proyecto integrador ante los grandes retos que tenemos por delante. Señores del pleito: váyanse por ahí, piérdanse con el dinosaurio.

rafadorta.blogspot.com

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