De aquí y de allá

70 aniversario de la DNU

29.10.2015 | 02:00

N o se trata de una errata. Han leído correctamente el título: es la letra D, no la O. Son las siglas de Desorganización de las Naciones Unidas, que cumplió la semana anterior su 70 aniversario.

Los políticos de la DNU, de clase mundial, con pedigrí, que frecuentan los hoteles de cinco estrellas de Park Avenida, de New York, se asemejan a los estudiantes que aprueban las asignaturas menores y suspenden las fundamentales. Dan prioridad a Educación Física y Religión y excluyen sorprendentemente Matemáticas y Literatura, que contienen lecciones tan esenciales como el cambio del sistema económico y el cese de las guerras, respectivamente. Al parecer noctambulan por Broadway y la Tercera Avenida y no les quedan arrestos para profundizar en estas materias tan trascendentes para el devenir del mundo.

Es necesario que intenten de una vez por todas aprobar al menos Literatura –les aconsejo leer Guerra y Paz-, si no pueden con las Finanzas, para acabar al menos con los enfrentamientos bélicos.

Para salir airosos deben refrescar las ideas, pues al parecer se les ha desleído la imaginación por Manhattan. Y como a mí me queda todavía un resto de ella, aunque sea juliovernesca, la voy a expandir por este artículo literario cual chuleta, para un examen, si le da a alguno de ellos por ojearlo.

Para abortar las guerras definitivamente, para siempre, son necesarias las siguientes ejecuciones:

1.- Unificar los ejércitos de todos los países (ONU) de manera que sea uno solo. Cada uno residirá de todos modos en su propio país. Sería movilizado a otro según conveniencia, según exigencias.

Cualquier facción insurgente, política o religiosa, guerrera, de cualquier punto terrenal, lo tendrá como adversario. No sería, pues, de extrañar que les llevara a desistir de su belicismo ante tan monumental enemigo.

2.- Desistirían, sin duda, debido a que la ONU (homogénea, racional, objetiva y solidaria) no permitiría no sólo las transacciones de los armamentos, sino su fabricación, por lo que les resultaría imposible combatir.

3.- Los magistrados de la ONU juzgarían de todos modos, llegado el caso, de qué lado está la razón de un conflicto naciente, que suele ser casi siempre político antes que bélico. Se la darían a unos o a otros o bien ordenarían una consulta plebiscitaria. Podría acontecer que el país -integrado en la propia ONU- perdiera el juicio y tuviera que acatar el veredicto, lo mismo que deberían acatarlo los disidentes, los cuales, sin armas, no podrían combatir, que al fin y al cabo es de lo que se trata... porque es lo que prácticamente desea la totalidad de las personas.

...No más guerras.

florenciohdez@hotmail.com

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