Luz de luna

El anillo y las colas

28.10.2015 | 10:11

Desde hace unas semanas se ha reabierto el debate en torno al problema de la movilidad en la autopista del Norte (TF-5) y la necesidad de finalizar el anillo insular (la vía de circunvalación), lo que ha derivado en toda una serie de actuaciones tendentes a buscar algún tipo de solución, pero existe una realidad que demuestra el tipo de sociedad en la que vivimos.

Por un lado, llama la atención que se potencie este debate en un momento caracterizado por la proximidad de unas elecciones generales, utilizándose como claro argumento para demostrar a los potenciales votantes que los nacionalistas del Cabildo Insular están seriamente preocupados por este tema cuando ya existe desde hace años y pervive como mal endémico. Basta pensar que mucho antes de 2008, momento en el cual se inicio la crisis económica, el colapso en horario de mañana -la cuestión fundamental de este asunto- era abismal producto del fuerte trasvase poblacional proveniente del norte de Tenerife hacia el área capitalina, y aún así no se hizo nada.

Los políticos no son precisamente los que tiene la respuesta a este asunto y menos aún demuestran capacidad para plantear remedios. Baste indicar que algunos, como el alcalde de La Matanza de Acentejo, insisten en que es urgente construir el tercer carril de esa autopista, idea que rápidamente ha sido desmontada por distintos colectivos para los cuales este no es el remedio, y sí un uso más racional de los recursos que poseemos. A ello se suma el anuncio del presidente del Cabildo, Carlos Alonso, proponiendo una "batería de medidas" urgentes con el mismo fin. Y si éramos pocos, Ornella Chacón, consejera de Obras Públicas y Transportes del Gobierno de Canarias, apuesta por la vía de Circunvalación Oeste de La Laguna para acabar con dichas colas, y así sucesivamente hasta que alguno acierte el pleno al quince.

Pero la culpa también radica en nosotros porque no tenemos conciencia colectiva para utilizar el transporte público, que a su vez es caro, a la par que pervive la individualidad, pues desde hace años existe en muchos hogares un vehículo casi por cada miembro computable, lo que da idea del nivel de consumismo y que ya por entonces se desdeñaba su utilización por esas mismas personas que ahora se muestran partidarias de él para ponerle remedio a esta situación, pero sin renunciar de ningún modo a su coche particular, es decir, el pez que se muerde la cola.

En este marco de disputas e ideas, muchas veces inocuas, afloró uno de los temas claves: la presión empresarial para que se finalice la vía de circunvalación y se actúe sobre la indicada autopista. La crisis económica provocó la total paralización de grandes obras, la quiebra de sociedades y la destrucción de puestos de trabajo en la construcción, y ahora una mínima parte de esas empresas, las más fuertes y las que sobrevivieron a duras penas, presionan para que esto se lleve a cabo con el fin de aprovechar los distintos concursos públicos. Ese es el interés real de este tema y no solucionar el inconveniente de manera coherente, pues hasta el propio Carlos Alonso ha reconocido que el cierre del anillo no será la medida definitiva a las colas en la TF5, pues solo absorberá una mínima parte de esos vehículos que, entre otras cosas, pasan por Santa Cruz de Tenerife camino del sur.

Esto ha derivado en que se reavive el histórico pleito insular debido a las insistencia tinerfeña para que el Gobierno de Canarias y el del Estado inyecten más recursos económicos para concluir el citado anillo y solventar lo relativo a la TF5.

Hasta hace unos meses se nos vendía a bombo y platillo la urgente necesidad de disponer de dos trenes en un territorio tan minúsculo como este, gracias a los cuales se acabarían esos contratiempos de tráfico porque muchos estarían dispuestos a utilizar menos su vehículo y más este medio de transporte más rápido y, supuestamente, más económico. Pero no hay dinero público para invertir en estos millonarios proyectos que, de paso, destruirán nuestro entorno, así que había que buscar esta nueva fórmula, una muestra de que los intereses creados detrás. Igualmente, se habló mucho de hacer un carril bus a lo largo de esa autopista.

Los problemas no se afrontan proponiendo actuaciones de manera urgente y sin estudiarlas, y el rodillo del asfalto tampoco es el agua bendita para acabar con todos los males. Tenemos que cambiar nuestra relación con el entorno.

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