Cantina ilegal

La borrasca antipática

25.10.2015 | 02:00

L a mayoría de vecinos que frecuentan mi cantina no salen de su asombro por lo sorprendente de esta borrasca que nos está visitando en estos días y que, al parecer, nos ha cogido cariño porque no hay forma de que se vaya. Carolina, que se llama la muchacha, nos anda dando el coñazo desde el martes pasado, cuando aparecieron las primeras lluvias, hasta ayer domingo, día en el que se esperaba que, aunque en menor cuantía, los chubascos sigan presentes en las Islas.

La práctica totalidad de las conversas de mi cantina han girado en torno a Carolina. Todos comentan lo rara que es porque tan pronto está el cielo despejado, con un sol brillante, como se nubla de repente y descarga un aguacero descomunal. Esta perturbación nos ha traído de todo: lluvia, algo de viento, calor y sobre todo sorpresas, muchas sorpresas. Y digo sorpresas porque casi ningún organismo encargado de predecir lo que va a suceder ha sido capaz de acertar lo que venía; ni la Aemet, ni los meteorólogos de la TV Canaria, ni muchos aficionados que, Twitter en mano, se dedican a pronosticar lo que la borrasca iba a hacer. Lo único que Carolina ha sido capaz de dejarnos claro es que, en nuestro Archipiélago, siguen faltando medios importantes de predicción y de seguimiento. Ha venido a recordar que seguimos a la espera de ese radar que nunca llega y que tan necesario se está haciendo en unas Islas antaño climatológicamente afortunadas y que cada vez lo son menos pues cada vez es más frecuente el paso de perturbaciones de mucha virulencia que, como ha sucedido este año en Telde, causan destrozos importantes.

Mención aparte merecen las redes sociales, instrumento que bien utilizado en estos casos es de muchísima utilidad pero que cuatro imbéciles se han empeñado en estropear pues se dedican a hacer circular por la red mensajes falsos altamente alarmantes: que si nos enfrentamos a un huracán, que si se trata de una tormenta tropical de dimensiones bíblicas€ Desconocen el tremendo daño que hacen, no solo porque alarman, sino por el riesgo que corremos de, en sucesivas ocasiones, no hacer caso ni siquiera a los mensajes oficiales. Total que, a ver si mañana mejora el tiempo y podemos decir que, por fin, se marchó Carolina, la borrasca antipática.

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