Tribuna abierta

El ansiolítico parece lo sencillo

22.10.2015 | 02:00

P asamos de una cultura donde prácticamente no se consumía medicación a otra que abusa de ésta. Al ser humano le cuesta entender que en el equilibrio está la excelencia. Una cultura que pasó por situaciones de miseria y acontecimientos de estrés como la guerra, y toleraban perfectamente, y con normalidad, sensaciones como la angustia, la ansiedad y el miedo. Sin embargo, con el avance de la medicina, que indiscutiblemente ha sido un éxito para la calidad de vida del ser humano, muchos nos hemos hecho cómodos a la hora de tolerar y soportar el malestar e incomodidad de algunas emociones. Lógicamente los fármacos como el ansiolítico existen para algo pero su toma no debe ser por la simple aparición de esta emoción. Sin embargo, son muchísimas las personas que desde que se manifiesta el mínimo síntoma recurren de manera inmediata y casi sin pensar al dopaje de estos fármacos como única y exclusiva solución. Nos hemos familiarizado a términos como Tranquimzín, Orfidal, Lexatín, Diazepam, Alprazolam, entre otros, y hacemos uso de estos, en muchos casos sin prescripción médica, como si se tratara de una aspirina ante un dolor de cabeza. Hemos desarrollado una baja tolerancia al dolor y tomamos el fármaco como solución.

Indiscutiblemente, los ansiolíticos reducen los síntomas de ansiedad de manera rápida y son útiles en reacciones intensas y no controlables ya que, inmediatamente, desaparecen la tensión, nerviosismo, angustia pero si a la vez no vas entrenando tu mente para conocer en qué consiste esta emoción y aprender a utilizar las herramientas necesarias (cognitivas y conductuales) para manejarla, pronto irás tolerando la medicación e irá desapareciendo su efecto sedante; por lo tanto, deberás aumentar la dosis y a partir de ahí es una decisión tuya si eliges vivir dependiendo de una o varias pastillas para poder llevar a cabo tu día a día con normalidad o decides poner en funcionamiento tu mente y aprender a tolerar y manejar el malestar de forma natural.

Podemos afirmar a ciencia cierta que el ansiolítico no es una solución sino una ayuda y, por supuesto, para casos excepcionales donde este trastorno impida el curso normal de tu vida.

¿Por qué antes toleraban la ansiedad y ahora parece un mal insuperable? Simplemente porque carecían de tanta información. Asociaban sus síntomas a una situación y no le tenían miedo por lo tanto; el malestar de la ansiedad no aumentaba. Tenemos que tener en cuenta que la ansiedad tan solo es una respuesta adaptativa del organismo que aparece cada vez que percibimos un peligro. Es como un mecanismo de defensa para poner a nuestro cuerpo en alerta. Cuando el peligro o amenaza es imaginado, al cerebro le llega esta percepción de peligro de igual manera por lo que generará lo síntomas para protegerte. Pero aún hay más, si además te asustas por lo que sientes y pones el foco de atención en estos, el cerebro seguirá percibiendo más señales de peligro, por lo que aumentará la sintomatología para que tu cuerpo reaccione.

La ansiedad es cierto que es molesta, pero no es peligrosa y estamos fisiológicamente preparados para soportar este malestar. Si aceptamos tenerla sin asustarnos, los síntomas desaparecen. Se puede vivir perfectamente con una sensación molesta. EL 0% de la población ha muerto por ansiedad y ese es el miedo que suelen tener las personas que lo padecen.

1. Trabaja el aceptar sentir ansiedad sin percibirla como amenazante. Tan solo sé consciente que está ahí y no le prestes más atención.

2. Es normal que te ocupes de buscar una solución ante el malestar que provoca la ansiedad pero, con frecuencia, la opción mas cómoda no es la correcta.

3. Cuando hay tratamiento farmacológico, debe acompañarlo de terapia psicológica para aprender a entender esas emociones y así manejarlas.

4. Olvida la automedicación. Que a uno le haya ayudado ciertos fármacos no quiere decir que en ti vayan a tener los mismos efectos. Acude a un profesional.

tamaraconsulta@gmail.com

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