La Ciprea

Ya vienen los sirios

19.10.2015 | 23:41

Y a vienen los sirios€ Los sirios ya vienen.". En las redes sociales hay una verdadera polvareda con el tema. En mi isla más, porque a algunos ayuntamientos se les ha ocurrido la idea generosa de pedir al gobierno el acogerlos, ayudarlos y facilitarles la vida. Y nuestros vecinos han puesto el grito en el cielo. Que si aquí no hay trabajo para los de casa cómo van a venir los de fuera; que si hay paro y ahora vienen estos a quitarnos el pan de nuestros hijos; que si hay infiltrados yihadistas con ametralladoras debajo del corpiño; que si ya éramos muchos a repartir y parió la abuela... Disparates, quejas, melindres de quienes no piensan, no aman, no mejoran en nada nuestra sociedad y, encima, la malquieren, ofenden, ensucian y denigran. No me caben en la cabeza semejantes discursos propios de una cultura racista, antihumana y de castas y no de un pueblo generoso, libre de prejuicios y abierto siempre a cambios y culturas nuevas como ha sido el nuestro.

Mounier, uno de los filósofos fundadores del personalismo comunitario, nos propone cinco pasos para humanizar y mejorar la sociedad: salir de uno mismo, acoger al otro en su diferencia, solidarizarse con el sufrimiento ajeno, cultivar el perdón y la generosidad, y, en resumen, concebir la vida como una aventura creadora. El arzobispo de Valencia, por el contrario, el cardenal Antonio Cañizares, en un desayuno informativo organizado por el Fórum Europa-Tribuna Mediterránea, habló sobre esa "invasión de inmigrantes" y refugiados que a su juicio registra Europa diciendo que no son del todo "trigo limpio", por lo que pidió prudencia a los gobiernos ante lo que consideraba un "caballo de Troya" en las sociedades europeas. Luego, ante la avalancha de críticas y las acusaciones de insolidaridad y xenofobia (y alguna llamada desde Roma, presumo) ha pedido perdón a diestra y siniestra y ha desmentido que esas fueran sus palabras.

Palabras aparte, lo cierto es que lo dicho por el cardenal es un lenguaje utilizado por una buena parte de la sociedad que alardea de ser más española que nadie, más cristiana que nadie y más solidaria que nadie con pobres y perseguidos del planeta; los mismos que critican abiertamente la actitud de las naciones que solicitan un lugar en la tierra para los miles de refugiados que la piden; los mismos que a la hora de ir a misa se santiguan dos veces y, al salir de la iglesia, escupen sobre el primero que se les acerca a pedir un mendrugo de pan. Y, lo más duro, son algunos de los que llegaron a nuestras tierras pidiendo refugio contra las dictaduras en su país no hace muchos años. Y, la verdad, no consigo entenderlo.

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