Tribuna abierta

No intentes evitar el dolor del duelo

15.10.2015 | 02:00

C uando vivimos cualquier tipo de pérdida, nos puede embargar el golpe y la confusión y, a su vez, dar lugar a períodos de tristeza y depresión. Es una realidad que la pérdida es una parte natural de la vida, pero aun así, si no conocemos el proceso de nuestras emociones tras la pérdida, podemos hacer una mala interpretación de éstas y convertir lo que es un proceso natural en un proceso patológico.
Lo primero que tenemos que entender es que cualquier tipo de pérdida va acompañada por un periodo de duelo, donde el dolor, nos guste o no, forma parte de él (tenemos emociones y no sentir dolor ante una pérdida sería lo extraño). En el duelo suelen aparecer una serie de fases que no son muy distintas de unas personas a otras. Lo que sí difiere entre unos y otros es su duración, ya que la actitud que tomes para afrontar esa trágica experiencia, aceptarla y continuar, es lo que hará que el periodo de duelo perdure más o menos en el tiempo. Debemos conocer las fases para identificar nuestras emociones como parte de un proceso natural y no alarmarnos y congelar nuestra vida por ellas.

1. Negación. En esta fase aparece nuestro primer mecanismo de defensa para conceder una tregua entre la mente y la realidad, y así poder amortiguar el impacto de la agresión que la noticia implica. Aparecen mensajes como "no puede ser, es imposible, debe ser un error".
2. Fase de la ira: Cuando la persona aterriza por fin en la realidad pero intenta todavía rebelarse contra ella, y entonces sus preguntas y sentimientos cambian. "¿Por qué yo?, ¿Por qué ahora?, no es justo" y aparece el típico enfado contra el mundo y la percepción de la vida como un sin sentido. Nada le conforma ni consuela.

3. Fase de la depresión. Esta es la fase donde las personas suelen paralizar el periodo de duelo. Es un estado preparatorio para la aceptación de la realidad. La persona que sufre la pérdida debe permitirse sentir dolor, tomar conciencia de esas emociones y expresarlas. Sólo así, le será más fácil la aceptación final. Es importante considerar que la depresión de este proceso de duelo no es sinónimo de enfermedad mental, sino que se trata de una respuesta adecuada a una pérdida por lo que las emociones deben ser experimentadas para sanar. Es una etapa en la que se necesita mucha comunicación verbal. Debemos expresar nuestro dolor pero intentando no pensar de manera irracional. Con frecuencia, cegados por el dolor, nos boicoteamos con pensamientos tipo: "esto es insuperable, imposible retomar mi vida sin esa persona, le necesito para ser feliz, ya nada vale la pena" etc. Este tipo de pensamientos son pensamientos limitantes. No olvidemos que según el pensamiento que elijamos, será la intensidad de las emociones que surjan. Con estos pensamientos solo conseguiremos, por un lado, que aumente el malestar en nosotros y por otro, no permitiremos que el duelo siga su curso. Debemos permitirnos sentir este dolor, pero sin generar más sufrimiento.

4. Aceptación: Cuando vemos que nada de lo que hacemos o pensamos hace que nos sintamos mejor, empezamos a asimilar la realidad. Cuando llegamos a esta etapa, lo hacemos normalmente débiles y agotados. Nos hemos esforzado en renunciar a una realidad que ya no es posible. En esta fase, aparece un periodo en el que a uno lo que le apetece es estar solo para analizar y organizar su futuro con esta pérdida. Se trata de aprender a convivir con esta pérdida y crecer a través del conocimiento de nuestros sentimientos.

El proceso del duelo significa tomar conciencia del vacío que ha dejado la pérdida y soportar el sufrimiento y la frustración que comporta sin evitación alguna.

Si observas que el dolor se prolonga en el tiempo o que la situación te desborda sintiéndote bloqueado en el proceso, no dudes en pedir ayuda profesional.
tamaraconsulta@gmail.com

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine