Editorial

Tenerife gana, Canarias gana

11.10.2015 | 02:00

E l acuerdo alcanzado el martes entre el presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, y la consejera de Obras Públicas del Gobierno de Canarias, Ornella Chacón, para iniciar en 2016 las obras del tramo del Anillo Insular de carreteras entre El Tanque y Santiago del Teide con los 15 millones de euros comprometidos por el Estado es más que satisfactorio, pese a que la Institución insular debe prefinanciar otras actuaciones ya en curso en la Isla.

La solución es eficaz porque se adapta a las necesidades de las dos administraciones y porque se ha logrado un compromiso claro para que las obras de carreteras avancen lo más rápido posible -fundamentalmente el Anillo-, lo cual redunda en beneficio del norte y del sur de Tenerife y del desarrollo de toda la Isla y del Archipiélago. Es además el triunfo de la lógica, de la cordura y de la responsabilidad en la negociación interadministrativa.

El presidente del Cabildo, el nacionalista Carlos Alonso, se vio obligado a dar un golpe encima de la mesa ante la negativa de la Consejería a destinar los 15 millones aprobados en Consejo de Ministros para iniciar con urgencia la obra del cierre definitivo del Anillo. Incluso amagó con romper el pacto con los socialistas -la consejera Ornella Chacón es del PSOE- en la Institución insular si no se lograba el objetivo.

Alonso venía respaldado por todos los grupos políticos que suscribieron el Pacto por Tenerife -incluido el Partido Socialista- y no desaprovechó la ocasión para priorizar los intereses de la Isla en detrimento de las estrategias partidistas. Obtuvo para ello el respaldo incondicional de los alcaldes isleños, de las organizaciones empresariales y sociales, e incluso del presidente del Gobierno.
La Consejería, por su parte, pretendía anteponer las obras ya en marcha a los nuevos proyectos de carreteras, lo cual frenaba el cierre del Anillo y, por tanto, el desarrollo económico de dos zonas cruciales para el futuro de Tenerife.

Sin embargo, la sensatez se impuso y el área de Obras Públicas admitió el uso de los 15 millones para iniciar el último tramo del Anillo a cambio de que el Cabildo se comprometiese a prefinanciar los trabajos sin culminar en otras vías.
Tras el acuerdo, solo restaba dibujar una nueva hoja de ruta en materia de infraestructuras con el Gobierno del Estado. Para ello, se reunió el jueves en Madrid la Comisión Bilateral de seguimiento del Convenio de Carreteras entre el Gobierno de Canarias y el Ministerio de Fomento, que acordó sentarse el próximo mes de enero para negociar el nuevo convenio, en el que cada isla del Archipiélago podrá establecer sus prioridades.

Otro éxito en la negociación, porque se da prioridad al Anillo -también a la obra de La Aldea, en Gran Canaria- con el compromiso de hallar mecanismos para que ello no suponga una merma en el resto de las actuaciones en el Archipiélago. La propia consejera, Ornella Chacón, lo resaltó tras la reunión en Madrid: "Nuestro objetivo es que ninguna isla salga perjudicada y ninguna obra quede parada". El objetivo tiene visos de cumplirse.

El cierre definitivo del Anillo Insular de carreteras es crucial para Tenerife, porque conectará y equilibrará dos polos de desarrollo fundamentales, como son el Norte y Sur, y porque mejorará la movilidad de las personas y mercancías, y disminuirá los costes tanto para las familias como para las empresas. Un reciente estudio de Corporación 5 cifra en 269 millones las pérdidas anuales de los tinerfeños por carecer de una autopista que dé la vuelta a la Isla. Los datos lo dicen todo.

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