Zigurat

Gritos de la dependencia

03.10.2015 | 02:17

La existencia de naciones en el Estado español, Euskadi, Cataluña y Galicia, suponen realidades consolidadas. Constituyen hechos categóricos de profunda historia dotados de un alto grado diferencial y con sustantiva madurez en Euskadi y Cataluña, configurándose por su innegable especificidad económica generadora de burguesías y equilibradas sociedades civiles con conciencia identitaria. Pero también han surgido otras comunidades emergentes respecto al triángulo nacional clásico, esto es, Euskadi, Cataluña y Galicia. Y es aquí donde sobresale el hecho diferencial canario. Éste se trata de un hecho signado por un modelo económico agotado, definido por la dependencia a la vez que con políticos sumisos y valores culturales silenciados o neocensurados.

Tal estructural condición de extrema dependencia se constata en Canarias. La economía, la política y la cultura se encuentran supeditadas al exterior, incluso al vasallaje con respecto al casi omnímodo poder central y su meándrica estrategia. De manera tal, que si la economía canaria se encuentra atenazada, también lo está, en su mayor parte, la política, tanto la partidista como la institucional, y considerablemente marginada la cultura. Así, la mayor parte de los partidos políticos existentes en Canarias son simples correas de transmisión de sus sedes centrales [Madrid]. Lo son, esencialmente, el PSC-PSOE y el PP, mientras que Coalición Canaria o Nueva Canarias orbitan o parasitan en torno a pactos que en ocasiones suponen ejercicios funambulistas, y en el caso de Coalición Canaria permanente su expectativa cara a los pactos en el archipiélago ("eternizarse" en el poder semiautonómico) y también depender del partido de turno en el Ejecutivo recentralizador.

Lo anterior supone un enorme y vergonzoso servilismo que merodea innegables condiciones neocoloniales, y se ha venido confirmando mediante una constante histórica. Por otra parte, figuran los intelectuales inorgánicos -salvo excepciones- ubicados en Canarias, quienes junto a una endeble clase media y una abundante infraburguesía, reproducen constantemente valores que resultan ser exógenos siendo históricamente incapaces en cristalizar una necesariamente efectiva sociedad civil. Una parte considerable de la intelectualidad canaria parece carecer de suficiente autoestima, manifestando un severo complejo de inferioridad, abjurando algunos de sus componentes de intentos canaristas a la vez que situándose distante a legítimas aspiraciones.

Consta la evidente ausencia de partidos políticos desligados de Madrid, concibiendo políticas distantes del oportunismo electoralista o de galantear al poder recentralizador. La sólida dependencia económica, afecta a la política y a la cultura. Con carácter casi casi general, los políticos, y medularmente la intelectualidad canaria, podrían consolidar diferentes alternativas. Del todo vital despertar a nuestra indolente sociedad canaria, y partiendo de otro Estatuto Autonómico observar la notoriedad de un mayúsculo hecho diferencial, que posibilite la consecución de un auténtico poder paralelo radicalmente autónomo, efectivamente federal, jamás un poder otorgado.

Agustín E. Díaz - Pacheco es escritor

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