Tomando el pulso

Independencia

29.09.2015 | 02:00

Vaya coñazo nos han dado con esto de separarse o independizarse de forma inteligente y es que, de otra forma, no se entiende. El significado de esta palabra es el equivalente al hacerse cargo de todos los gastos, vengan de donde vengan, que vienen, sin necesidad de pedir ayuda de ningún tipo a los progenitores, también conocidos con el nombre de papá y mamá. A día de hoy, existen dos tipos de independencia, la real, que responde a la definición anterior o la interesada, que pasamos a detallar. El niño o la niña se van de casa pero los padres se hacen cargo del alquiler, el agua, la luz y todos los gastos que surjan, menos la comida, que ya se encarga el interesado en la visita semanal de coger provisiones para la semana en pequeños recipientes de plástico. Están, por un lado, los hijos que correctamente asumen el cambio, responsables con el paso dado y por el contrario los que no se van de casa ni con agua caliente para desgracia de los padres.

Está claro que si uno se independiza tiene más gastos y aunque seas de letras, lo entiendes. En el trabajo, también nos encontramos con ese empleado que desea ser empresario, pero claro la posición no es la misma. La mayoría de las veces, si uno está contento en el trabajo, es mejor ser empleado, defender la empresa como si fuera de uno y poner la mano cada cuatro semanas, el equivalente a un mes de trabajo. Si le añades el derecho a vacaciones y las comisiones, es la bomba. Políticamente, podemos ver a muchos, que de forma interesada, dicen lo que piensan, o mejor, lo que les interesa. Hace años, Cataluña la presidía un señor muy honorable, en aquel momento, ya que la vida da muchas vueltas, que decía textualmente: "Cataluña es una nación, dependiendo del Estado español"€ ¿se nota el interés? Pues claro, yo me separo o independizo y otro que me mantenga, jugada redonda.

Cuánta razón tenía aquel humorista que decía aquello de: "España era una, grande y libre, ahora, cien, pequeñas y cabreadas". En fin, en general, antes de independizarse uno y dar el paso, tiene que pensarlo bien y fríamente, aunque en muchos casos, puedas dar marcha atrás, velocidad importantísima en la vida. Todo entonando un "me equivoqué" públicamente, aunque cueste y así evitar regresar con la cabeza agachada.

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