Tribuna abierta

La verdad sobre las colas de la autopista

27.09.2015 | 03:09

No es verdad, como dicen algunos, que las colas de la Autopista del Norte son inevitables y nadie tiene la culpa. Sí que hay culpables. Nosotros, el Cabildo, tenemos parte de la culpa. Porque no hemos sabido convencer a las restantes administraciones de la importancia ampliar la autopista y tampoco hemos tenido éxito en el proyecto de crear un modelo de movilidad más sostenible. También tiene una parte de la culpa el Gobierno canario porque no ha sabido o ha querido o no ha podido utilizar los recursos propios y del Estado para mejorar esa vía, la TF-5, más allá de Padre Anchieta, priorizando y gastándose el dinero en otras actuaciones no tan necesarias en el conjunto de Canarias. Y por último tiene una gran parte de la culpa el Estado que recortó los fondos para las inversiones de carreteras Canarias ignorando que en las islas no tenemos más alternativas para el transporte.

Como se suele decir, unos por otros y la casa sin barrer. No lo vimos venir y ahora tenemos un problema tremendo que padecen diariamente miles de tinerfeños. No sería honesto con ustedes si no reconociera que debimos haber sido más contundentes a la hora de plantear la situación de la Autopista del Norte y sus colapsos. Pero ahora no se trata de perder más tiempo mirando hacia el pasado. Caminar hacia adelante con el rostro vuelto hacia atrás es una apuesta segura para tropezarse y caer.¿Qué hacemos ahora? Pues resolver el problema.

Cuando mis hijos causan algún pequeño desastre en casa, como todos los niños, empiezan una discusión reprochándose mutuamente lo que ha ocurrido. Mi manera de hacerles pensar es ponerme a arreglar lo que han roto o a recoger lo que se ha caído y suele pasar que terminan echándome una mano. De eso se trata. De ser constructivos. No seamos niños y no perdamos el tiempo discutiendo de quién es la culpa. Pongámonos a trabajar para encontrar un camino.

Primero debemos ser conscientes de que la saturación que soporta la Autopista del Norte en hora punta es de las más altas de España. La carretera es como una tubería que a lo largo del día transporta un caudal de agua que fluye sin problema. Pero cuando se aumenta la presión y se vierte mucha más agua de la que cabe, se colapsa. Es casi seguro que un tercer carril ayudará a reducir los colapsos. Pero no sólo eso. Nuestra isla no puede seguir construyendo más y más carriles conforme nuestro parque móvil vaya creciendo. La solución, como toda respuesta a problemas complejos, es un conjunto de cosas que debemos hacer y que ya por la parte que me toca estamos haciendo.
Primero, debemos terminar el anillo insular que absorberá parte del tráfico del Norte de la isla que va hacia el Sur y que hoy tiene que pasar por él área metropolitana. Son unos veinte mil coches, más o menos, así que eso va a contribuir a aliviar el problema a corto plazo.

Debemos trabajar con todos nuestros recursos para conseguir las inversiones necesarias para solucionar definitivamente el problema. Por eso me entristece que la demanda en Madrid para obtener más fondos para el anillo se quede en una simpleza sobre quien toca la puerta del Ministerio. El Cabildo quiere prefinanciar esta obra con garantías y por eso tocamos y seguiremos tocando las puertas.

Mientras tanto seguimos avanzando con otras medidas como las obras finalizadas en los nuevos carriles de acceso y salida desde la TF-5 entre la Vía de Ronda y Las Chumberas o la construcción de un tercer carril que podremos iniciarla a finales del próximo año si logramos un acuerdo con la Comunidad Autónoma al ser considerada de Interés General.

Pero además, las soluciones también deben consensuarse una vez conozcamos el resultado de los estudios sobre movilidad de los estudiantes, hospital y otros centros de trabajo para, entre todos, seguir buscando soluciones que podrían pasar por la modificación de horarios o la potenciación del uso del vehículo compartido y a largo plazo, por la implantación de un sistema de transporte público eficiente y seguro como puede ser el tren.

Debemos promover entre todos una nueva cultura del uso del transporte público y fomentar la colaboración de los ciudadanos para evitar que sólo una persona use un vehículo. Eso nos permitirá un pequeño alivio y ganar algo de tiempo en lo que resolvemos el problema. Porque no tengan ustedes ninguna duda de que el Cabildo de Tenerife, con ayuda o en solitario, va a resolverlo.

Carlos Alonso es presidente del Cabildo de Tenerife

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