Zigurat

Horas decisivas

26.09.2015 | 00:56

I mplacablemente inminentes horas las de mañana domingo. Se aproxima una escurridiza por ilusoria libertad o bien la veloz caída de imprevisibles consecuencias, salvo una, la más dubitativa incógnita que aguarda al noble pueblo catalán. Escindida la sociedad catalana, ésta se aproxima a unos hechos calculados por la reprobable huida del políticamente impresentable Artur Mas y sus cómplices. Mientras, Mariano Rajoy aguarda no se sabe el qué, a no ser que se reserve un as en su manga dirigido contra el político catalán. Diluvian las críticas contra Mas, mientras son millones los que posiblemente meditan en el efecto dominó o la balcanización del Estado español. Me comentaba el pasado lunes un cerebral pensador, integrado en su peculiar ideario de dialogante derecha civilizada: "España roja antes que rota".
Guardé absoluto silencio y reflexioné ante la aguda y también maniquea observación de una bonhómica persona de 88 años.

Artur Mas ha conseguido paralizar a la sociedad catalana, imponiendo paradójicamente un marcado frenesí rayano en el fanatismo y abjurando del proverbial ´seny´ catalán. Si la rencorosa persistencia puede encontrar determinado perfil éste se da en grado sumo en la malévola persona de Artur Mas. Pero el problema no es sólo Cataluña, el problema se sustenta en no haber emprendido determinada práctica verídicamente autonómica, pudiendo servir de aliento para consolidar un auténtico Estado federal español que no sólo contemplara la innegable sustantividad de Euskadi, Cataluña y Galicia, observando una posible vía federal del todo irrefutable, a la vez que considerando a comunidades de identidad emergente cual es el irrefutable hecho singular de Canarias, por ejemplo; vía federal consagrada en otra bien diferente Constitución, considerablemente distante de la actual, incumplida a la vez que obsoleta.

Mañana domingo, 27-S, quedarán abiertas todo tipo de incógnitas, naufragando en la realidad de los pueblos del Estado español. Pero habrá que estimar que Mas y Rajoy han extremado abismalmente sus posiciones. El primero, culpable de un nacionalismo insensato por aventurero, sectario e insolidario, nada positivo, y el segundo, inmovilista y centralista, es decir, dos patéticas muestras reaccionarias. La deliberada torpeza ("[Mas]ha paralizado -a escote con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy- el progreso de la autonomía, al no reunir ni una sola vez en su segundo mandato a las comisiones mixtas Estado-Generalitat" ("El peor presidente de Cataluña", El País, Xavier Vidal-Folch, 21/09/2015), de Artur Mas ha emulando a Mariano Rajoy. Es aquí donde queda patentizada la escasa visión autonomista del primero y la incomparable miopía de Estado a cargo de un político pusilánime e incompetente, o sea, el segundo. Se constata fehacientemente en lo referido a las 23 propuestas -presentada por Mas a Rajoy en julio del 2014-, referidas a financiación, competencias, lengua y cultura.

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