Aquí una opinión

Me ofende una nueva playa

22.09.2015 | 01:10

Pues ya están maquinando, para nuestra desdichada ciudad, una nueva playa, la de Cabo Llanos, quimera que unir a otros sueños tan lejanos en los confines del universo, como una playa de Las Teresitas con arena limpia e impecables accesos, servicios y alrededores; como el superarchirrequeteprometido Sol y Sombra para Valleseco; como una zona de paso por la orilla del mar, desde la desastrada playita junto al Muelle Norte, actualmente privatizada por clubs militares y civiles; como una Avenida de Anaga que sea cuidado paseo, con plantas a ambos lados, sobre todo en los terraplenes que bajan hacia la vía portuaria y que ahora son vertederos; como la apertura del acceso a nuestra muralla de toda la vida del Muelle Sur y que nos está prohibido a los pacientes habitantes de esta infeliz ciudad; como las nuevas instalaciones, prometidas desde tiempos del Paleolítico, que llevarían desde la charca en que han convertido la Plaza de España, hasta las instalaciones portuarias esas que contarán con restaurantes y zonas de esparcimiento y como muchísimas incumplidas promesas más para que dejemos de envidiar a todas y cada una de las ciudades marítimas del norte, sur y este de un país donde somos la excepción más vergonzosa.

Esa elasticidad que tienen algunos para soltar en público y en prensa supuestas intenciones de obras que sólo veremos en versión virtual debe de ser una cualidad muy valorada en política. Compromisos que se asemejan a los huevos del mosquito tigre, resisten la desecación para eclosionar en otro proyecto cualquiera. No importa que tampoco se pueda llevar a cabo, porque esa nulidad hace posible durante años aferrarse a la misma palabrería vana "comprometiéndose" en un futuro que nunca se hace realidad por culpa, ¡naturalmente!, de los demás€

Alguien que planea una nueva playa urbana cuando un adecuado acceso a la costa de la ciudad continúa siendo una quimera en toda su extensión, me resulta ofensivo, como si se me tratara de tonta a la que distraer con estos flashes incomplexos para que no perciba la realidad y, como tal, la juzgue.

Fernando Aramburu tituló su última novela Ávidas pretensiones, una sátira que es, al mismo tiempo, un retrato de las miserias de cierto colectivo. No sé por qué pero, mientras escribía esta columna, me ha venido a la cabeza€ Debe de ser por lo transferible del título.

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