Editorial

Bajamar y la Isla Baja resurgen como destinos turísticos

20.09.2015 | 02:20

Los polos turísticos por excelencia de la Isla mantienen prácticamente llenos sus establecimientos hoteleros, especialmente Costa Adeje en el Sur y Puerto de la Cruz en el Norte. Los visitantes siguen confiando en Tenerife como destino de veraneo –en agosto llegaron 571.916 turistas a los dos aeropuertos isleños, un 1,2% más que el año anterior– y baten los récord mes a mes. Los datos demuestran que la apuesta de la Isla por el turismo de lujo resulta vencedora frente al empeño de otras instituciones en la oferta de apartamentos y alojamientos de tres o cuatro estrellas.

Sin embargo, la llegada de visitantes se ha polarizado en dos puntos concretos de la Isla y han dejado casi desiertas zonas que en otras décadas florecieron merced a su oferta turística diferenciada, como son la Isla Baja y la costa de Bajamar y Punta del Hidalgo. Dotarse de calidad precisa inversión pública y privada, que ya empieza a llegar y abre un futuro de esperanza y expectativas de recuperación.
En el caso de los núcleos laguneros, un grupo empresarial ruso ha iniciado la negociación para la compra del antiguo Hotel Neptuno, situado en primera línea de costa de Bajamar. Los compradores están ultimando un proyecto de rehabilitación que esperan que el Ayuntamiento de La Laguna autorice para reabrir al público lo antes posible el complejo, compuesto por 92 habitaciones y 27 villas independientes, jardines, piscina y una zona de aparcamiento de 5.000 metros cuadrados. La empresa que gestionaba el establecimiento quebró en 2007 y fue subastado, pero quien lo compró renunció a explotarlo y desde entonces el abandono dejó paso a saqueadores y vándalos que se encargaron de destrozar todo aquello que no pudieron robar.

La quiebra del Neptuno, que llegó a ser uno los buques insignia de la época dorada del turismo en Bajamar, se produjo después del cierre del Hotel Nautilus, que fue reconvertido en apartamentos, y del Delfín, que fue transformado en el primer centro de España especializado en enfermos de Alzhéimer en septiembre de 2011 pero que fracasó dos años más tarde.

La compra del Neptuno por parte de los inversor rusos, si se concreta, puede reanimar la zona e inducir a otros empresarios a explotar los otros establecimientos cerrados. La costa lagunera daría una salto a la excelencia inimaginable.

El negocio que podría revitalizar la Isla Baja es el Hotel Vincci Selección, de cinco estrellas, que va a ser gestionado por el grupo Meliá. Uno de los socios mayoritarios de este complejo ha asumido el resto de participaciones y ha decidido poner su gestión en manos de la compañía Meliá. A esta transacción se ha vinculado el campo de golf que, aunque seguirá siendo propiedad del Cabildo de Tenerife, ha sido cedido por la institución al grupo hotelero a cambio de un canon. La empresa apostará por un destino turístico especializado capaz de generar economía y empleo en la zona.

Tenerife apuesta por la calidad y la excelencia turística con la combinación de la iniciativa pública y la privada. El Cabildo, de hecho, ha empezado a fomentar la colaboración entre los dos sectores para la mejora de los espacios turísticos. Esta nueva estrategia de cooperación promoverá que se lleven a cabo obras que mejoren el destino vacacional en toda la Isla. El novedoso enfoque, promovido a través del Convenio de Regeneración, que gestiona Turismo de Tenerife, ha empezado a dar sus primeros resultados visibles con algunas actuaciones de mejora del espacio turístico, como sucede en la vía principal de Adeje, o en la avenida de Las Américas, en Arona. El resto de la Isla aspira a seguir idéntico camino.

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