Zigurat

Una original democracia

19.09.2015 | 01:28

Tras el 20-N de 1975, comenzarían enconadas etapas. El gobierno equilibrista de la UCD y el dinamismo opositor, notablemente radicalizado sobre todo en el PCE y otras formaciones, mientras el PSOE aceptaba ser diestramente bien domado por Willy Brandt mediante el oro de Bonn, la Internacional Socialista [Socialdemócrata] y las influencias disuasorias de Washington. Con posterioridad, las elecciones del 15-J de 1977 y el Referéndum Constitucional del 6/12/1978, y más tarde, la Constitución, sancionada por el Rey, 1978. En el Título Preliminar de la Constitución quedaba constancia de una patética ironía, recogida en su artículo 1: "1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político". Era el ordenado inicio de nuevas e imprevistas contradicciones que aún subsisten, también el impertinente asomo burlesco y la irrefutable consolidación del más insólito esperpento.

Treinta y siete años después, se ha logrado alcanzar un original, por irrisorio, sistema democrático definido por la partitocracia; es decir, los partidos políticos no se constituyen como un medio para lograr transformaciones políticas, económicas y sociales, estableciéndose como un absurdo normado fin en sí mismo. O sea, un perfecto caricato.

Conforme a la alternancia en el poder, el PSOE y sobre todo el PP, han profundizado con vocación suicida en recortar las tibias libertades formalmente conseguidas, generar millones de parados, marginar la juventud, fragilizar extremadamente la sanidad, imponer una pésima política en materia de viviendas, conceder humillantes pensiones, míseras demostraciones de económico y social desprecio hacia hombres y mujeres, desajustar las autonomías, desoír permanentemente una imprescindible reforma de la Ley Electoral, crispar las relaciones del desgobierno central con la también desgobernada periferia, y así otras "conquistas" más. Pero ha sido sobre todo un partido, el PP, el cual gracias a la mayoría absoluta alcanzada ha recortado y desestabilizado tanto la política, la economía y el vital apartado social.

Ahora aguarda la incertidumbre del 27-S en una ya escindida Cataluña. También sobrevuela el posible peligro de generar una hipotética balcanización del Estado español. La tan traída y llevada, verbalmente, revisión de la Constitución ha permanecido en el frigorífico de la retórica y las frívolas buenas maneras de una nefasta clase política, salvo excepciones. Lo de "España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho...", es una sádica perversión política, cuyas durísimas consecuencias consecuencias las paga una ya de por sí agredida sociedad en un cada vez más tenso Estado español. Sobresale una sociedad civil que va de lancear brutalmente a un toro [Tordesillas, Valladolid], a la batalla de las ratas muertas [El Puig, Valencia], pasando por exhibir incesantemente numerosas corruptelas.

Agustín E. Díaz-Pacheco es escritor

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine