El bar de Pepe

La desgracia y el marketing electoral

19.09.2015 | 01:28

Parece una campaña bien orquestada, la pregunta la hace El País: ¿Cómo puedes ayudar tú a los refugiados? invita a consultar una guía donde puede encontrar la orientación necesaria para poder actuar. Y yo me preguntaría ¿cómo puedes ayudar tú al vecino de mi calle que mañana lo van a desahuciar por impago de alquileres?

El marketing del PP se ha puesto en marcha con la consigna bien clara: hagamos de la tragedia de los refugiados sirios una cuestión de solidaridad nacional, la foto del niño muerto y "aparecido en una playa turca" parece la
fórmula ideal para agitar las conciencias de la humanidad e instantáneamente nos ha convertido, de repente, en seres "humanos".

La solidaridad esa que yo me pregunto, al observar cómo en 24 horas los ayuntamientos de media España, haciendo magia y sacando un conejo de la chistera, han prometido: viviendas, dinero, salud y educación a 24.000 refugiados sin pararse a pensar que también vienen refugiados del Senegal o Mali en pateras de miseria y en lugar de acogerlos los metemos en un campamento durante 15 días y los devolvemos a su lugar de origen. Pero, curiosamente, estos ayuntamientos son los mismos que han visto cómo docenas de vecinos se han ido a la calle desahuciados por los bancos sin ofrecerles una miníma vivienda por indigna que sea. Es el mismo Ayuntamiento de Madrid el que derrumbó tres casas por ruina y no ha realojado a ninguna familia alegando no se qué mil chorradas.

Es el mismo Ayuntamiento de Barcelona, el de Santa Cruz o el de La Laguna o Badalona donde para que le den a un ciudadano una subvención de 200 euros para pagar la luz o el agua tiene que pasear los pasillos aportando documentos y perdiendo dignidad; esos ayuntamientos y muchos otros ahora son los primeros que son solidarios con sirios y troyanos.

Que el árbol no nos deje ver el bosque parece la consigna del Partido Popular para que olvidemos los 6 millones de parados, de los que más de 2,7 millones están sin ninguna prestación, el 60% de jóvenes sin trabajo y emigrando por el mundo para intentar, como los refugiados sirios, un futuro mejor.

¿Cómo podemos ayudar si somos tan pobres que posiblemente en menos de dos años no tendremos sanidad pública, educación pública y las pensiones serán tan ridículas que apenas dará para comer dos personas? Somos insolidarios con los que vienen en pateras, porque estos no son peligrosos, estos no vienen de una guerra que hemos creado nosotros.

La bolsa de pobreza en España es la mayor de la UE, los niños desnutridos en España suman el mayor porcentaje de la UE, un país con 42 millones de habitantes, en los últimos años han marchado más de 5 millones de personas, con un 30% de su población bajo el umbral de la pobreza y un 15% en pobreza severa. El marketing electoral de Rajoy se basa en echar una cortina de humo sobre sus miserias y pasar el mes de diciembre y así intentar ganar las elecciones que sabe tiene perdidas.

En el último trimestre del año la banca ha abierto créditos para el consumo, se han vendido más vehículos que en el mismo periodo del año anterior. Al mismo tiempo se ha dado créditos las pymes, todo nos quiere dar a entender que el periodo de las vacas ha pasado y que el futuro que nos espera es maravilloso.

Hace años que pasé de iluso, hace tiempo que los cantos de sirena no me afectan, en el fondo todo va a seguir igual o peor. Por un lado la economía sigue estancada, los bancos están más interesados en comprar dinero al BCE al 0,25% de interés y venderlo a los estados comprando deuda soberana al 3,4% mínimo que activar la economía, el consumo que sigue estancado, la venta de
viviendas ídem de lo mismo, el paro aumentando y sólo se contrata con los famosos contratos estercoleros, la masa social sigue empobrecida y la gestión de Rajoy se ve impotente para encontrar soluciones que vayan a favor del pueblo.

Utilizar cortinas de humo, aunque estas cortinas vengan cargadas de drama humano, no va a desvirtuar la realidad, el drama que nos rodea, lo único que hará será aumentar el hambre y la miseria de propios y extraños. Solidaridad sí, pero sin demagogia, sin parafernalias publicitarias electoralistas. El problema de los refugiados sirios no es un problema del pueblo europeo, es un problema creado por los Estados Unidos de América, Francia, Alemania e Inglaterra. El problema de la guerra de laboratorio creada en Siria afecta directamente y en mayor proporción a los norteamericanos y ellos son los que deben aportar recursos de forma especial para atajar ese espantoso escenario creado por ellos y sus aliados. En tal caso deberá ser la ONU y la Carta de los Derechos Humanos la organización mundial que debe poner coto a esta espantosa guerra. Los sirios no quieren ser refugiados de nadie, sólo quieren que se acabe de una vez por todas esa horrible guerra y volver a vivir en paz en un país maravilloso, como es Siria.

Joaquín Hernández es periodista

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