El volcán de en medio

El Gobierno canario en fracciones

18.09.2015 | 02:20

España es la última colonia de sí misma, de un régimen de opresión que tiranizó América. Se hace imprescindible un cambio de rumbo que acabe con el rancio "madrileñismo centralista" y el "provincianismo centrífugo", como dijo Ortega y Gasset en su obra La España Invertebrada allá por 1920. Canarias precisa urgentemente una simplificación de administraciones que no tienen sentido en el siglo XXI. No podemos mantener tanta parafernalia, que se hace evidente en el Fred Olssen que nos lleva de Santa Cruz de Tenerife a Agaete y viceversa. Todo un canto al sinsentido. Toma cuerpo la idea de proponer como sede del Parlamento y del Gobierno a "la isla de en medio", ese volcán entre las dos capitales, utilizando una plataforma -no necesaria ya-, como capital eficaz de Canarias.

Comienzan los preparativos para las próximas elecciones generales. Después se guarda en vitrina al votante y barra libre para la política de la improvisación. Partidos políticos y agrupaciones inmersos en sus luchas, eligiendo a unas cabezas de lista y cortando otras. Momentos de paroxismo, de frustradas lealtades, dobles filos y matemáticas en alerta máxima. CC y Fernando Clavijo han entrado en pánico ante la posibilidad de que CCN se alíe con el PSOE y dinamiten el asiento de Ana Oramas y obliguen a la diputada a residir en La Laguna a tiempo completo -ni Fernando ni Clavijo lo soportarían-. La reacción ha sido inaudita, calificar al partido de Román Rodríguez como entreguista y no nacionalista. Todo un alarde de filibusterismo del ex alcalde de La Laguna que nada tiene de nacionalista y que coquetea descaradamente con el PP, ante infidelidades posibles y ciertas de unos socios de gobierno que fijan las cuotas de poder y posteriormente fabrican contenidos de gobierno. No existen prioridades ni rumbos claros, más bien parece un gobierno en fracciones a la espera de traiciones futuras.

El PSOE pasa factura en Frontera por las ofensas recibidas en Santa Cruz. Las luchas internas y la codicia de personajes anclados en el pasado están haciendo tambalear a Patricia Hernández y sus anémicos acuerdos. Carece de la fortaleza necesaria en un partido que la eligió tras una orgía de irregularidades con Ferraz emitiendo "fumata blanca". El Partido Popular, con su chamuscado ministro Soria en caída libre, trata de conspirar hasta la paranoia la posibilidad de tomar el relevo de los socialistas en ese matrimonio de conveniencia en el que los nacionalistas eligen siempre su compañero de cama. Izquierda Unida y el riesgo claro ser fagocitado por Podemos, o por ellos mismos, muy al uso de costumbres comunistas. La insularidad en estado puro se visualiza con agrupaciones, Pils, planchas o curbelismos, sin otra posibilidad que ser la mosca en el pastel... y así hasta el aburrimiento.

Tratan a los canarios como mercancía, cambian poltronas igual que los críos cromos. CCPPPSOE como eje central, se le añaden las marcas blancas locales y ¡sigan bailando! Es vergonzoso e indigno elaborar los discursos con posterioridad a los acuerdos.

Ramón Rouco es arquitecto técnico

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