La trócola

Tragedias, morbo y pruebas automovilísticas

14.09.2015 | 01:00

Después de los trágicos sucesos ocurridos en el Rally de A Coruña, Tenerife (y más concretamente la Subida a Icod-La Guancha) fue noticia por un accidente. Benito Martín, un hombre que ha hecho mucho por el automovilismo isleño, perdió el control de su barqueta CM y atropelló a tres personas. Digo accidente porque eso es lo que fue. Como ocurren accidentes en cualquier ámbito de la vida. Nadie está exento de que le ocurra uno de cualquier naturaleza en cualquier momento.

A todos aquellos que llaman rally a cualquier prueba de motor, bien por desconocimiento o por ignorancia –entendiendo la primera por no tener idea sobre el asunto y la segunda por no saber lo que se debería saber–, les invito a que comprueben cómo cualquier organizador tinerfeño y canario adopta todas las medidas reglamentadas en cualquiera de las modalidades –rallies, montaña, slalom, karts y cada una de ellas con unas particularidades que la hace diferente a las demás– que engloba el automovilismo deportivo que se desarrolla en la actualidad en nuestro Archipiélago, incluso más allá de lo que se le exige legalmente. Pero con eso no basta. No puede haber un comisario o Guardia Civil por cada espectador. Son éstos, con sus actitudes, los que en la mayoría de las ocasiones protagonizan situaciones lamentables y que no acaban en mayores desgracias de puro milagro.

El morbo tiene en los deportes de motor a una de sus fuentes inagotables. Todos, como fariseos, opinamos sobre esto o sobre lo otro, vuelvo a repetir desde el desconocimiento o la ignorancia, pero solo unos pocos son los que se remangan y se ponen manos a la obra. A ir, curva por curva, advirtiendo a los aficionados sobre su ubicación. Pero, como los que estamos en el mundillo sabemos, luego sucede que en muchos casos ni caso. Y un comisario ni es un policía ni un guardia civil.

Víctor Abreu y Javi Afonso, que fueron los ganadores en La Guancha, y el resto de competidores deberían haber sido los protagonistas de la jornada, pero ahí no hay morbo, no existen para muchos. Lo serían si tuvieran un imprevisible percance. Entonces sí que hubiesen ocupado los titulares.

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