Editorial

Una ciudad volcada con 'Bourne'

13.09.2015 | 02:04

Los chicharreros jamás habían sido testigos del rodaje de una película de la magnitud de la quinta entrega de Bourne. La Isla en general y la capital en particular habían sido escenario de centenares de filmes, anuncios, documentales y programas de televisión de todo el mundo, más o menos prestigiosos, pero nada parecido a las peripecias de este agente rebelde de la inteligencia estadounidense en busca de los recuerdos perdidos por una amnesia, encarnado en el oscarizado actor Matt Damon. Cerca de un millar de personas involucradas en la filmación –entre los profesionales de las productoras y los extras–, un mínimo de 14 millones de beneficios para la ciudad, casi un mes de estancia del equipo de rodaje –se marchan el 1 de octubre–, la ocupación de habitaciones de varios hoteles, el alquiler de material y hasta una nave en el Puerto de Santa Cruz para almacenar toda la tecnología que se precisa para un proyecto de semejante envergadura –incluidos furgones, coches y motos– y terrazas y restaurantes del centro de la ciudad abarrotados por los numerosos noveleros que se acercan cada día para ver a los actores o simplemente observar cómo se hace una superproducción de Hollywood.

La llegada cada vez más frecuente de grandes proyectos cinematográficos a Tenerife –ahí están Furia de Titanes o Fast and Furious antes de Bourne– ha sido posible no sólo por la propia fotogenia de la Isla –gracias a su buen clima, una variedad incomparable de escenarios, buenas infraestructuras...–, sino por los esfuerzos que se han hecho desde todas las administraciones para atraerlos. Ahí está la Tenerife Film Commission –dependiente del Cabildo–, las ventajas fiscales promovidas por el Gobierno de Canarias y aceptadas por el Estado, la colaboración de los ayuntamientos, incluso la participación de Protección Civil y las policías locales, y, algo que hay que destacar, la buena predisposición de los vecinos y comerciantes.

Por ejemplo, los residentes en el barrio chicharrero de Valleseco, uno de los lugares elegidos para grabar escenas de persecuciones de Bourne, están encantados con la llegada del equipo y se han volcado en echar una mano. Han facilitado fachadas de casas para que acogieran pintadas reivindicativas escritas en griego –parte de la caracterización de Santa Cruz como Atenas– y no han puesto la menor pega para que se habilitaran rampas de cemento en las estrechas escaleras para las escenas de acción con coches y motos.

Pero también el centro de la ciudad está volcada con Bourne, sobre todo los alrededores de la Plaza de España, convertida en lugar de paso de una manifestación de griegos con la que se topa el espía en su azaroso camino. Las retenciones por los cierres de tráfico, los ruidos de las grabaciones de madrugada y otras molestias no han generado apenas protestas, más todo lo contrario. Los comerciantes del centro han manifestado su enorme satisfacción por los beneficios que está generando el rodaje y la zona se ha convertido en un peregrinaje de curiosos que se sacan fotos con las señalizaciones de tráfico, las tiendas y los quioscos con carteles escritos en griego.

Los productores de la película, cuando no se lleva ni una semana de rodaje, ya se han dirigido a la Sociedad de Desarrollo del Ayuntamiento capitalino para agradecerles las facilidades que les han brindado. Y todavía queda mucho Bourne por delante. Mañana lunes, la grabación continuará en la Plaza de España; y el martes, se trasladará a Tres de Mayo. El equipo irá luego a Imeldo Serís, Poeta Tomás Morales, Méndez Núñez, barrio de La Salud y Valleseco, en Santa Cruz; al aeropuerto de Los Rodeos, en La Laguna; a Radazul, en El Rosario; y volverá a Santa Cruz. Bienvenido, Bourne.

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