Tribuna abierta

Pon fin a tu apatía

10.09.2015 | 02:00

C ierto es que, alguna vez, todos hemos sentido apatía. No pasa nada por estar apático un día, dos o un periodo corto de tu vida. Se convierte en un problema cuando nos acomodamos en esa desgana, cansancio, desmotivación, aburrimiento, tristeza, abandono de las relaciones sociales y pasividad. Cuando, de ser un periodo de tiempo pasajero, se convierte en un estilo de vida. La realidad es que la apatía es un trastorno del ánimo que deja a la persona sin energía, sin fuerza, sin ilusión y no debemos olvidar lo más importante y peligroso, que es íntima amiga de la depresión. Mucho cuidado porque lo que puedes considerar como simple pereza puede estar siendo la barrera que se interpone entre ti y tu felicidad.

1- Importante que analices si tu cansancio se debe a estar pasando por un momento apático o a malos hábitos de sueño o de alimentación. Llevar una dieta equilibrada y saludable al igual que respetar las horas de descanso, es necesario no solo para nuestra salud física sino para nuestra salud mental.

2- Realiza actividades que te sean gratificantes. Busca el motivo de por qué lo que antes te agradaba hacer ya dejó de hacerlo. Si esas actividades u objetivos dejaron de motivarte, esfuérzate en encontrar otros que te hagan sentir satisfacción. Tener ilusiones, por muy pequeñas que sean, es esencial para vivir con entusiasmo.

3- Evita el aislamiento. "Oblígate" a dedicarle cierto tiempo a los tuyos. Compartir momentos y conversación con otros puede disminuir tu desgana. Eso sí, elige bien con quién compartes esos momentos. Si tu compañero de trabajo, tu hermana o tu suegra son personas que te irritan, elige a otras personas para rellenar tu tiempo.

4- Todos, en nuestra mente, tenemos una "vocecilla" (diablito), que nos da mensajes irracionales y vagos (lo que nos resulta más cómodo), y un angelito, que nos da mensajes racionales (lo que realmente queremos hacer pero que supone un esfuerzo). Hacerle caso a la parte irracional no sólo nos impedirá salir de ese pozo donde nos encontramos sino que nos hará cargar el peso de un saco lleno de culpabilidad y frustración, por dejar pasar un día más en este estado de apatía.

5- Sustituye tu pensamiento negativo por otro positivo. Los mensajes que te das a ti mismo influyen directamente en tus emociones y esas emociones condicionan tu comportamiento. No te desanimes si no lo consigues a la primera. Cuando vas por primera vez a un gimnasio, seguramente no habrás tenido la misma capacidad de aguante que cuando llevas acudiendo diariamente durante un mes. Con la mente ocurre lo mismo. Todo cambio y aprendizaje de nuevas estrategias requiere un entrenamiento. Cuanto mas lo practiques, antes lo consigues.

6- Cambia o añade hábitos nuevos a tu vida. No tienen por qué ser grandes cambios. Se trata de hacer algo diferente, a lo que estás acostumbrado. Puede ser cambiar la ruta que siempre eliges para ir al trabajo, comenzar a practicar un hobby, empezar hacer algo de ejercicio€

7- No olvides reforzarte cada paso que des. Da igual si es grande o pequeño. Por muy insignificante que sea, es un progreso. Se empieza con pequeños pasos hasta tener la fuerza suficiente para, poco a poco, ir dando otros más grandes.

8- Cuida tu apariencia física. Aunque parezca algo superficial, mirarte al espejo y que te agrade lo que ves ayuda a mejorar tu estado de ánimo. Elige ropa que te guste cómo te sienta, aprovecha el verano para broncearte, y del mismo modo cuida tu expresión no verbal. Evita estar cabizbajo y simplemente sonríe. Se trata de buscar el cambio de tu estado de ánimo. Si tienes dificultad con el cambio de pensamiento negativo a positivo, empieza por la conducta. Verás que todo está unido y el cambio en uno de estas variables, conllevará al cambio de las demás.

tamaraconsulta@gmail.com

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