Tomando el pulso

Fin de vacaciones

08.09.2015 | 02:20

Todos los años por esta época sucede lo mismo. La que a este momento ha sido la canción del verano, deja paso a la famosa del conocido Dúo Dinámico con el título El final del Verano. Y es que es verdad, ya puede estar uno brincando toda un época estival que tarde o temprano le entra la pena y la morriña al tener que volver a la rutina diaria. Los mayores del lugar no dudan en recordar aquella célebre frase que dice: "Lo bueno, se acaba pronto".

Es bonita pero está claro que en su contenido lleva segunda y si te apuras una tercera, dando a entender una cierta dosis de cachondeo. Julio y agosto son los meses por excelencia, la locura dicho sea de paso, cuando hay niños de por medio por aquello de las vacaciones escolares pero claro, por razones de trabajo de alguno de los cónyuges, se reduce a un mes y gracias. Aquí es cuando los abuelos juegan un papel importantísimo, otra vez y en caso de que no exista esta opción, siempre quedará un vecino con otro niño y así juegan juntos o el último recurso si se puede y no se quiere molestar al alrededor, la guardería. Al menor lo mantienes distraído con el libro de vacaciones dos días, el que lo compra con mucha ilusión y el de cuando lo abre, lo visualiza, hace dos ejercicios para cubrir el expediente y lo aparta.

La duración de las vacaciones va desde los treinta días, que pocos se lo pueden permitir, quince y quince, que son las denominadas partidas y las de una sola semana para después ir cogiendo fines de semana o días sueltos hasta cubrirlas. Que cada uno las coja como piense que más las vaya a disfrutar, que para eso ha trabajado el resto del año. Destacan los que se van de crucero o por avión con el pensamiento de ir lo más lejos posible de su casa y del puesto de trabajo, por si lo llaman tener la excusa perfecta. En fin, que más de uno pensará que lo mejor es ir pocos días pero buenos, a un complejo donde no tengan que hacer absolutamente nada sino disfrutar de sus días de vacaciones.

Ir más días a un apartamento con mudanza incluida, la comida, la gasolina del coche y el dinero que te gastas, sale carito.

Bernardo Lozano Acuña es escritor

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