Tribuna abierta

Cataluña y las próximas elecciones

06.09.2015 | 02:04

Vivimos momentos de gran zozobra y expectación ante el futuro inmediato pues es innegable que las nuevas generaciones surgidas después de la Transición política de 1978 parecen desconocer la historia de su propio país en su afán renovador y casi revolucionario frente al pasado inmediato.

Sin embargo, según todas las encuestas, no se ha roto el bipartidismo en España siendo los dos grandes partidos, el Popular y el Socialista, los que obtienen mayor número de votos y escaños, eso sí con acceso de los nuevos partidos regeneracionistas y emergentes constituidos por el ácrata revolucionista de Podemos (más bien "no podremos") del nuevo Pablo Iglesias, con sus enormes luchas intestinas y su corrupción ya contrastada que le hace ser "casta" política y el más centrado de origen catalán-español de Ciudadanos, de Albert Rivera, que pretende ser un partido nacional.

Y por la teoría de los pactos políticos, muchas veces contra natura, tenemos hoy las principales ciudades españolas, Madrid, Barcelona, Valencia, Cádiz, Palma y muchas más en poder de minorías de diverso "pelaje" (o coleta) político, coaligadas todas contra el partido más votado que es el centro derecha popular y que realmente está sacando al país avante no solamente en los grandes números de la economía sino también y fundamentalmente en la economía doméstica disminuyendo sensiblemente el paro, manteniendo los servicios básicos y mejorándolos en educación y sanidad, dos instituciones que jamás debieron ser transferidas a las comunidades autónomas en un país cuya soberanía reside en el pueblo español aunque se haya descentralizado y cedido por las presiones siempre inagotables de las regiones autonómicas.

Y qué decir de la próxima convocatoria de elecciones autonómicas catalanas dentro de menos de un mes, el 27 de septiembre próximo. Pues que pese a los cien días casi transcurridos de gracia que se suelen dar a los gobiernos salidos de las urnas o de las coaliciones postelectorales, van camino de un desastre auténtico si lograra su propósito o despropósito de la secesión e independencia plena de Cataluña del resto de España, incluso incluyendo los nueve llamados países catalanes intentando absorber Aragón, que sí fue un Reino del que dependió históricamente, Valencia, que también fue Reino independiente, extendiéndolo incluso a las Islas Baleares. Creo que el buen sentido, el seny catalán, que mayoritariamente se siente catalán y español y pese a la ausencia notoria de una batalla y campaña notoria y eficaz en contra no se saldrá jamás con tal absurda pretensión ilegal e inconstitucional. Pero el peligro sigue ahí puesto que si saliera en referéndum mayoritario a favor de la independencia y pese a que tendrían que salir del euro y que su economía se sumiría en una auténtica catástrofe descendiendo en más de un cincuenta por ciento sin poder pagar las nóminas y Seguridad Social, tendría España y Europa un grave problema.

Y con referencia a las inminentes elecciones generales legislativas, podríamos decir que ídem de lo mismo, nos estamos jugando el futuro inmediato, al menos de la legislatura, si acudieran unidos o a posteriori coaligados, el Partido Socialista, que siempre ha sido mayoritario en Cataluña y hoy es casi testimonial, también coaligándose para pinchar poder y colocar a sus numerosos amiguetes y simpatizantes sin preparación ni experiencia política en ese posible gobierno de la nación sojuzgado por el leninismo del Sr. Iglesias y adláteres. Supondría la ruina del progreso de España económico-social, que no hay que olvidar que es una de las cuatro grandes potencias de la Europa continental pues estoy seguro de que si no reflexiona Pedro Sánchez, el actual novel líder sin fuerza de convicción y contradiciéndose y rectificando permanentemente nos veríamos avocados prácticamente a la intervención de España, incluso la expulsión de la zona euro como tenemos el claro ejemplo de Alexis Tsipras, antecedente muy próximo y que ha supuesto la auténtica ruina de Grecia y que afecta también su deuda contraída de miles de millones a España, pero seamos optimistas, creo que al final el sentido común, como ya dije, y la responsabilidad al tiempo de introducir el papelito del voto en las urnas el día electoral, la consciencia de la mayoría sana del pueblo español, vote masivamente a favor de la continuidad de España y de su política rectificada precisamente desde fines del año pasado y a lo largo del presente años que aunque sea electoral ha adoptado decisiones el Gobierno, indudablemente acertadas para el bien del país, con las naturales salvedades.

Ramón González de Mesa es abogado

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