Zigurat

Conducir al abismo

05.09.2015 | 02:06

La Historia como tal implica la historia de la violencia, y ésta posee muchas vertientes. Es así como en el transcurso de la lectura de un escalofriante libro, De los archivos literarios del KGB, cualquier persona, más si es algo sensible y no digamos si es hipersensible, podrá comenzar a dudar -incluso aún más- de la muchas veces llamada condición humana. En él, su autor, Vitali Chentalinski, aproxima al lector la tragedia planificada por el totalitarismo. Tras los inquietos y hasta tirantes prolegómenos, se puede acceder a la Lubianka, siniestra fortaleza ubicada en el centro de Moscú, que sirvió de permanente sede de la Cheka, GPU, NKVD, MGB y hasta la misma KGB; centro operativo de sucesivas formaciones de los servicios secretos del estalinismo y postestalinismo, que se cebó en miles de soviéticos, y obviamente en los creadores. "Durante el periodo soviético fueron detenidos unos dos mil escritores. Cerca de mil quinientos perecieron en cárceles y campos de concentración mientras esperaban en vano que les pusiera en libertad", son palabras de Chentalinski, quien también sitúa la carta que remitiría, con fecha del 5 de enero de 1998, al periódico El Escritor de Moscú, y dirigida a la asamblea general de la Unión de Escritores de Moscú.

Tras esos pasos previos, Chentalinski, especie de creativo lobo solitario, del todo obstinado, va desglosando algunos de los expedientes de los escritores que fueron víctimas de las purgas de Stalin. Pero antes, el autor del libro, escucha la broma de Krainshkin, coronel de la Dirección de Archivos de la KGB: "Me parece que es usted el primer escritor que viene aquí por propia voluntad", y Chentalinski sonrió?, por si las moscas. Pero el contenido agiganta la crueldad ejercida sobre miles de escritores soviéticos, tales como: Isaak Bábel, Mijaíl Bulgákov, Pável Florenski, Boris Pilniak, Ossip Mamdelshtam o Andréi Platónov, entre otros muchos, unos más conocidos que otros. Es cuando el lector puede leer, o sea, comprobar, cómo oscilan diversos grados de represión. La violencia física y la violencia psicológica, o la conjunción de ambas, quedan patentizada, constatadas por el autor De los archivos literarios del KGB. Pero dos son los escritores cuya obra nos es más próxima: el judío soviético Isaak Bábel, genial hacedor de cuentos (Cuentos de Odessa, por ejemplo), y Mijaíl Bulgákov, célebre por su espléndida novela El maestro y Margarita; se trataba de dos históricos talentos literarios. Mientras que a Bábel proceden a desdibujarlo psicológicamente, acusándolo de trotskista, a Bulgákov (salvado por estar cumpliendo funciones en un teatro moscovita) proceden a construirle un agobiante proceso paranoico, acumulándole sucesivas angustias. Al primero, lo fusilan, el segundo muere por problemas renales. Una "gloriosa victoria" de los paleocomunistas antimarxistas.

Agustín E. Díaz - Pacheco es escritor

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