Tribuna abierta

No es lo mismo simpatía que empatía

03.09.2015 | 02:20

Cuando hablamos de empatía, nos referimos a la capacidad de entender cómo se puede llegar a sentir una persona al margen de estar o no de acuerdo con su forma de pensar. No se trata de tener poderes, ni de lograr leer la mente de los demás, tan solo ponerte en sus zapatos durante un momento aunque te queden grandes y así poder compartir y comprender sus preocupaciones, necesidades y emociones. Quien aprende a desarrollar la empatía posee una herramienta que puede ser muy beneficiosa para mejorar su calidad de vida.
Todos tenemos un grado de empatía y se trata de conseguir un equilibrio. Desarrollarlo no hasta el punto de convertir los problemas de los demás en tuyos pero tampoco carecer de esta habilidad, ya que la ausencia de empatía es una característica común de psicópatas y criminales. Tenemos que ser capaces de sumergirnos en el mundo de las emociones de otro sin ahogarnos en este.

Frecuentemente confundimos simpatía con empatía y lo cierto es que podemos tener un sobresaliente en simpatía y, a la vez, un muy deficiente en empatía. Cuando alguien nos cuenta un problema, la simpatía tomaría el papel de buscar algo positivo de la situación que nos comentan, pero sin necesidad de comprenderla. Su papel más bien sería resultar del agrado del otro. Sin embargo, la empatía va más allá. Nos referimos a que, teniendo en cuenta las creencias y la forma de pensar, de ser y actuar de la otra persona, podamos comprender cómo puede llegar a sentirse en esa situación. Ponernos por un instante en su pellejo y comprender esas emociones, pero no desde nuestro punto de vista sino desde el suyo. Lógicamente la relación más idónea es cuando se una la simpatía con la empatía.

Y, ¿para qué nos puede servir la empatía?:

1- Mejora nuestras relaciones sociales creando un clima de confianza. El saber ponernos en el lugar del otro hace que los demás se sientan comprendidos y sobre todo respetados, por lo que lograrás que tus relaciones a la hora de expresar sus emociones lo hagan de forma sincera y sin miedo a ser juzgados.

2- A la hora de comunicar malas noticias, seguramente facilitarás a esa persona que pueda asimilarla de la forma más positiva y sana.
3- Puedes anticipar determinadas conductas. Si consigues entender qué emociones hacen que ciertas personas actúen como lo hacen, te podrás anticipar a ciertas conductas a la vez que manejar situaciones con mejor habilidad, convencer, conmover y emocionar a otros tan solo con unas simples palabras. Esto funciona mucho en el ámbito laboral. Una persona con funciones de comercial que tenga empatía aumentará la posibilidad de conseguir sus objetivos de venta ya que poniéndose en la situación del otro se hará una idea de sus necesidades. ¿Nunca te has preguntado por qué nos hacen tantas preguntas personales cuando nos van a vender una enciclopedia? ¿Por simpatía? También puede ser pero, sobre todo, para conocerte e ir disfrazándote de ti, conocer tu punto flaco y desde ahí entrar a convencerte. Una estrategia perfecta y una gran virtud para la vida en todos los campos (social, familiar y laboral). ¡Ojo!, por muy empático que seas, no siempre podrás acertar anticipando la actitud de otros, pero sí que muchas veces te ahorrarás sorpresas.

Alguna de las claves para ser más empático:

1- Escucha para entender y comprender y no para responder.

2- Flexibilidad en tus pensamientos. La visión que tienes sobre el mundo y cómo debe funcionar no es la única ni tiene por qué ser la válida.

3- No te impliques en sus sentimientos. Tan solo reconócelos y compréndelos.

4- No juzgues, tan solo intenta comprender a esa persona y sus circunstancias.

5- Demuéstrale que lo entiendes. Cuida tu expresión verbal y no verbal. No interrumpas ni asumas el papel de "yo todo lo sé", dando una charla de consejos que no se te ha pedido.


Tamara de la Rosa es psicóloga
tamaraconsulta@gmail.com

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