Tribuna abierta

La dermatitis atópica

01.09.2015 | 02:20

L a dermatitis atópica, también conocida como eccema atópico, es una de las enfermedades dermatológicas más frecuentes y suele ser un motivo habitual de consulta. Se ve sobre todo en niños y aunque suele aparecer en edades muy tempranas, incluso en bebés, hay casos que inician en personas mayores. Es una dermatitis que suele resolverse con la edad, de hecho muchos pacientes notan una mejoría en el desarrollo y pueden curarse cuando son adultos.

En las últimas décadas se ha observado un aumento del número de niños atópicos, especialmente en los países más industrializados. La dermatitis atópica se caracteriza porque los pacientes tienen una piel seca y sensible debido a la falta de ciertas proteínas de nuestra piel que juegan un papel importante en la función de barrera contra las agresiones externas y que evitan la pérdida de agua. La enfermedad en realidad se manifiesta por brotes con la aparición de rojez, descamación y picor, que puede llegar a ser muy intenso y según la edad del paciente tiene diferentes presentaciones. Estos pacientes a menudo tienen antecedentes personales o familiares de afecciones alérgicas como rinitis, asma o dermatitis. A pesar de que estos pacientes suelen presentar asma y/o alergias estacionales hay que dejar claro que esta dermatitis no es provocada por una alergia.

La causa de la dermatitis atópica en realidad no se conoce con exactitud aunque parece claro que los factores hereditarios juegan un papel importante. Por otro lado, existen muchos factores que influyen en la enfermedad. Los más habituales son el calor o la sequedad ambiental, como la calima, el uso de ropa sintética o de lana, jabones y factores irritantes, el polvo, la arena, ciertos cosméticos y perfumes, el estrés y/o la ansiedad.

El diagnóstico de esta enfermedad es clínico. No existe ninguna prueba de laboratorio específica de dermatitis atópica. Son una serie de manifestaciones las que llevaran al dermatólogo a establecer el diagnóstico.

En estos pacientes es primordial seguir una serie de recomendaciones para evitar en lo posible la intensidad y la frecuencia de los brotes. Mantener una piel bien hidratada, utilizando cremas espesas o ungüentos que evitan que la piel se reseque. Los baños o las duchas deben ser breves y con agua tibia, de este modo se puede ayudar a aliviar temporalmente el picor. Hay que evitar los baños prolongados y con agua muy caliente. Es conveniente utilizar un gel de ducha sin perfume y sin jabón, los syndet o "jabones sin jabón", son mucho más respetuosos con la piel e irritan menos En algunos casos suelo recomendar aceites limpiadores que tienen el mismo efecto detergente que el jabón y forman una película protectora que reduce la sequedad. Después del baño o de la ducha hay que secar suavemente sin frotar la piel y aplicar la crema hidratante adecuada. En pacientes con piel muy seca puede ser necesario repetir el uso de las cremas varias veces al día. Señalar que en muchos trabajos se le ha dado un efecto beneficioso a la lactancia materna en los niños con predisposición a la atopia.

Durante las fases de brote será necesario tratamiento médico para controlarlo. Suelen emplearse antihistamínicos para controlar el picor y evitar el rascado, que puede provocar la aparición de heridas e infecciones. Los corticoides y los inhibidores de la calcineurina son los fármacos más utilizados para curar la dermatitis, en los casos graves pueden ser necesarios otros medicamentos con acción en nuestro sistema inmunitario.

Estos son algunos consejos e información sobre la dermatitis atópica, el tratamiento debe ser indicado por el médico.

info@derma-vd.com

Verónica Díaz
Dermatóloga

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