Zigurat

Menos velocidad?

29.08.2015 | 02:00

C uando escribo estas líneas, una digna ciudadana, doña Josefa Hernández, de 62 años, permanece ingresada, por decisión judicial, en la prisión de Tuineje (Lanzarote). Es decir, la conciencia de centenares de miles de ciudadanos también está aprisionada, y el artículo 1.1 de la Constitución española -¿orlado papel mojado€?- manifiesta su enorme e irrefutable carácter de pura figura retórica.

Seis son los meses de condena impuesta a doña Josefa Hernández, quien se negó a que derribaran su casa, y en la cual vivía con sus nietos. Del todo alucinante, o del todo perverso, según desde donde se observe la muchas veces ingrata realidad, y la realidad no es sólo lo que se puede contemplar, también lo es lo que piensan determinadas personas y que luego se traduce en hechos y hasta pueden constituirse en una permanente amenaza. Me viene a la memoria lo que leo: "Lo que es pecado de muchos queda sin castigo", Marco Anneo Lucano; aparecido en la puntual cita que ofrece determinado periódico. En otras palabras, sentirse satisfecho al pensar que vivimos en una auténtica, consciente y reparadora democracia, supondría objetivamente un verdadero pecado. La disidencia, el desacato, la desobediencia civil, que propugnara Henry David Thoreau, constituirían las excepciones a lo sentenciado por Marco Anneo Lucano. Mientras tanto, muchos políticos, no todos, afortunadamente, permanecen impertérritos, de vacaciones, intentando leer textos para asimilarse a la más que dudosa condición de Procuradores (Cortes Españolas). La ancha y espesa sombra del antiguo régimen permanece impune. Antiguo régimen que secuestró la infancia, adolescencia, juventud y clara mayoría de edad, de millones de personas residenciadas en lo que fue una extensa prisión colectiva, llamada Estado español, es decir, la imborrable huella dejada por una humillante y humillada España franquista, con sucesivos gobiernos digitalmente designados, sabe adaptarse, su ´aggiornamento´ resulta innegable, y ejemplos los hay y en más que plural "cantidubi".

Ahora, hoy, cuando escribo estas líneas, hemos de pensar que todos somos Josefa Hernández. La política es el arte de lo posible, proclamaba Napoleón, pero hemos de convenir que el sentido común brilla desde su opaca ausencia, y ése mismo sentido común desde su opacidad, queda bien representado por buena parte de la enseñoreada casta -pocos los políticos que merecen tal calificativo- dominante cuyos beneficios son más veloces que la ´blitzkrieg´ que derribó la Línea Maginot, torpe línea defensiva ya que no cubría la frontera de Bélgica, ante la fulgurante marcha de las Panzer Divisiones. La política debería ser el arte para procurar que las posibilidades reporten derechos a los ciudadanos, ya que lo contrario no es política sería trepar sin cesar, incansablemente, bien acomodados, con residencias en las que cobijar malas conciencias y hasta pésimas voluntades presuntamente antidemocráticas.

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