Tomando el pulso

¿Quién paga?

25.08.2015 | 03:12

En más de una ocasión esta es la gran pregunta, considerada la del millón. La ventaja es que siempre es la misma y los implicados los mismos de siempre, que un día hacen gracia y cuela, pero dos, no.

Recordemos cuando existían aquellos billetes de diez mil pesetas, los azules, que los listos no querían cambiar nunca. En una ocasión uno tensó tanto la cuerda que lo sorprendieron diciéndole que pagara la totalidad un día, ya que nunca tenía la intención de hacerlo sino esconderse con sus excusas. Llegan las famosas comilonas donde se piden los aperitivos más caros, los vinos más caros, los postres más caros, las copas más caras y la comida, esa no tan cara. Se ve que muchos no conocen el dicho y consejo de nuestros mayores que dice: "Para beber, primero hay que comer". Aquello de comer con el estómago vacío como que no lleva a buen puerto. Después de dividir el total de la factura y saber lo que le corresponde abonar a cada uno, llega el momento clave. Frases como: "Yo no tengo nada más que un billete de cincuenta así que tienen que devolverme", "yo pago lo de mi amigo", "paga tú y después ya me arreglo contigo".

No acaba aquí la cosa porque cuando todo está correcto, sale uno y pregunta: ¿Cuánto le dejamos de propina? Otro contesta: ¿Eso no estaba incluido en el cálculo? Reflexión: "Yo ya puse lo mío, así que?." Está claro que como dice hoy la juventud: "No se cortan un pelo". Todos a ver quién se la echa más sin saber que lo que están haciendo es un verdadero ridículo y lo que es más grave, a vista de todos los presentes. Desde luego lo que está claro es que saben conjugar a la perfección el verbo "racanear" y se llevan por delante al que sea con tal de conseguir su objetivo, que no es otro que no pagar y de hacerlo, que sea lo menos posible.

También existe la posibilidad de que cada uno se pague lo suyo, como los extranjeros, aunque a más de un empresario le moleste e incluso se permita colocar un cartel con la prohibición. No olvidemos al que cuando viene la cuenta, tiene que ir al baño o se mete las manos en el bolsillo hasta que pase el temporal. En fin, una vez más, hay de todo. ¡Mucho ojo!

Bernardo  Lozano Acuña
Escritor

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