Zigurat

Rojiblancos 'versus' blaugranas

22.08.2015 | 00:15

E s del todo vital marcar una línea que distinga sustantivamente. Se trata, obviamente, no de invocar a la guerra de posiciones [trincheras], acaecida en la I Guerra Mundial. Lo anteriormente citado se podría situar referido a los embates del fútbol. Fue el excelente escritor Eduardo Galeano quien lo expresaba lúcidamente en su conocido libro El fútbol a sol y a sombra: "Rara vez el hincha dice ´Hoy jugamos nosotros´. Bien sabe este jugador ´número doce´ que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella duerme€". Valga esto para referirnos a lo que desde hace años es un delirante ´deporte-espectáculo´ en algunas ocasiones desposeído de su profunda original raíz para convertirse en una empresa neocapitalista.

Fue así, cuando el viernes 16 de agosto el Athletic Bilbao logró su rotundo 4-0 a una arrogante multinacional Barcelona, S. A., quien tiene en sus filas todo un componente internacional. El antológico golazo de San José y los tres tantos obtenidos por Adúriz, han hecho deportiva historia. Días más tarde, el 17 de agosto, un empate en el Nou Camp, poniendo de nuevo de rodillas al fenicio Barcelona, S. A. Y aquí algo más que ´fútbol-espectáculo´. La vanidad y la prepotencia blaugrana no es nada aconsejable, al igual que lo ha sido históricamente hacer confluir religión y política. ¿Habría que desligar a los extremadamente acaudalados ´futbolistas-espectáculos´ de otro conjunto, fiel a sus principios deportivos, como lo es el Bilbao, que aprioriza el principio en ser euskaldunes pero netamente desprovistos de biologismo radical? Preferible siempre lo segundo, más que por supuesto. Mientras que la multinacional blaugrana, dirigida por el exjugador asturiano Luis Enrique, puede que haya iniciado –y es una hipótesis– su decadencia (le sucedió al Inter, Juventus, Ajax y otros conjuntos más), el conjunto bien mandado por Ernesto Valverde puede constituir –y es otra hipótesis– toda una magnífica revelación. Diferentes en sus características y distintos en sus legítimas aspiraciones, en cierta manera puede definir originales hechuras y consolidar distancias con lo literariamente definido por el siempre recordado Eduardo Galeano al referirse al microuniverso futbolístico. El fútbol es y debe ser un deporte auténtico, del todo genuino, y que incluso haya sido literariamente ensalzado, al igual que el boxeo y otros deportes más.

Convertido ya en negocio, queda sumamente distanciado de sus orígenes, convirtiéndose en mero caricato, en negocio a contabilizar por minuciosos expertos en transacciones mercantiles. Sin embargo, existe enorme diferencia entre el Athletic de Bilbao y el Barcelona, S. A., sus trayectorias lo demuestran exhaustivamente. El primero, coherente con sus inicios, sosteniendo una concepción coherente, dotada incluso de un ejemplar halo romántico, en él arraiga determinado ideario. El segundo, rotunda empresa fenicia. Dos realidades bien diferentes.

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