Sin cobertura

Difícil ser como Pedro

21.08.2015 | 02:00

N unca jamás alzó la voz ante su injusta suplencia, respondió con energía a su rol de protagonista secundario, mantuvo una actitud intachable y siempre fue un ejemplo de valores. Pedro Rodríguez no pasará a la historia del deporte canario solo como uno de sus principales iconos, coleccionista de títulos y trofeos, talento inalcanzable para las futuras generaciones. El de Abades –carrera inmaculada la suya– será recordado aún mejor por la honestidad indiscutible, la generosidad superlativa y el comportamiento perfecto. Ése será su mejor legado.

Hasta en el momento difícil del cambio de club supo Pedro estar a la altura. Su primer mensaje fue para el Barça, la institución que más le marcó y a la que devolvió con creces su confianza. Los goles decisivos hablan por sí solos. Todavía mejor le define el retrato que trazaron ayer sus compañeros. Messi, el mejor de la historia, dijo de él que se lo merece todo. Así es. El valor incalcabuble de Pedro (27 millones paga el Chelsea) no se resume ni ciñe solo a su palmarés asombroso. En realidad, su condición de deportista ejemplar es una cuestión de cordura. De saber qué hacer en cada momento, actuar siempre conforme corresponde y estar ahí donde se le necesita. Así hizo de la discreción una de sus enseñas. Difícil en los tiempos que corren ser Pedro, casi utópico pensar que haya más que desde la pompa de los millones ejerzan y obren como él. De ahí su grandeza, de ahí nuestra admiración.

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