Cantina ilegal

Aguas turbulentas

16.08.2015 | 02:00

T odavía suenan en mi cantina los ecos de la enorme cantidad de truenos y relámpagos que cayeron sobre Tenerife las noches del miércoles y jueves pasado. Los vecinos no salen del asombro provocado por unas tormentas de verano que por estos lares no son nada frecuentes; los vecinos y algún que otro visitante, como mi amigo Eleuterio, piloto de la aerolínea Chicharrofly, quien me anduvo contando las peripecias de esas dos noches, al mando de su ATR72, para sortear las turbulencias provocadas por ese fenómeno meteorológico que dejó, sobre todo en el área metropolitana, importantes cantidades de agua.

Y hablando de aguas y turbulencias, comentamos también la polémica creada en Santa Cruz a cuenta del tratamiento de las aguas residuales y su vertido al mar. Hablamos de la postura de Bermúdez en su defensa de los intereses de sus vecinos, comentamos la amenaza del Gobierno de Canarias de expedientar al Consistorio chicharrero y nos reímos bastante a cuenta de las salidas de tono de dos concejales socialistas, Javier Abreu y José Angel Martín, cuyos avatares nos recuerdan a menudo aquellas aventuras de sábado por la tarde que protagonizaban Gaby, Fofó, Miliky y Fofito, en aquellas entretenidas sesiones de Había una vez, un Circo. El de La Laguna, porque cuando habla de Bermúdez demuestra la inquina personal hacia quien no respetó los pactos en cascada negociados por sus respectivos partidos después de las elecciones de mayo pasado; y el de Santa Cruz, porque ya anda quejándose de retrasos en obras y de presuntas irregularidades cometidas cuando él formaba parte del grupo de gobierno en calidad de concejal de urbanismo.

Al final ha salido a la palestra otro Abreu, el del Cabildo de Tenerife, para mediar en la polémica, y reconociendo que el alcalde santacrucero tiene razón, ha pedido paciencia hasta que se puedan acometer una serie de trabajos en la depuradora de Santa Cruz que ayuden a tratar las aguas residuales, no solo de la capital, sino también de Aguere y El Rosario sin verter al mar más cantidad de residuos de los que la ley de medio ambiente autoriza. Con un saber estar digno de elogio, el consejero vino a tender un puente de entendimiento entre ambos municipios a pesar de que nos recordase a Simon and Garfunkel con aquel "puente sobre aguas turbulentas".

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