Tribuna abierta

Ruptura sentimental e hijos

06.08.2015 | 02:00

C uando una pareja se separa, los dos viven una pérdida y pasan por un cambio pero a quien realmente le cambia la vida es a los hijos. Su núcleo familiar y el entorno tal y como lo habían conocido hasta ese momento cambia, y esto si no se lleva a cabo con cautela y sobre todo con "cabeza", puede generar traumas infantiles. Los niños de 2 años o menos seguramente no se darán cuenta de que su vida es diferente, siempre y cuando ambos padres sigan formando parte de su vida. Sin embargo, un niño que sea algo mayor puede sentir ansiedad, inseguridad y frustración ante este cambio. Por esto es de gran importancia cómo se le da la información al menor y la actitud que sus progenitores tomen ante éste. Lo realmente importante es que los padres tengan una causa común por encima de todas sus diferencias: que los niños continúen su desarrollo con normalidad y siendo felices.

1- A la hora de trasmitirle la información: buscar el momento adecuado. Un momento sin prisas. Lo ideal es que estén ambos padres presentes para que el niño perciba unión entre ambos. Debes explicárselo con mensajes cortos, de manera sencilla y lo más claro que puedas. "Mamá y papá van a vivir en casas diferentes pero nos vas a seguir teniendo a los dos". Lo más importante es trasmitirle al niño que aunque sus padres ya no vayan a vivir juntos, él no pierde a su familia y va a seguir disfrutando de ellos aunque de una manera diferente. La familia se transforma pero no tiene por qué desestructurarse ni mucho menos, desaparecer. Te puede servir de ayuda poner ejemplos de personas cercanas con hijos, que también estén separados. Hay niños que no toleran bien el cambio dando muestras de inseguridad o conductas regresivas como volver a mojar la cama de noche. Es normal porque necesitan un tiempo para adaptarse. Aun así, lo habitual es que los niños se adapten mejor al cambio que los adultos. El cómo hables a tu hijo de la separación antes, durante y después de que pase, determinará cómo se adapte a su nueva situación. Lo que más necesita de ti ahora, es que le ofrezcas una rutina que le dé seguridad.

2- Intentar que en ambos hogares hayan las mismas normas y rutinas, hace que el menor se sienta más seguro, aparte de evitar futuros intentos de manipulación.

3- No critiques nunca al otro progenitor delante de tu hijo, ni permitas que otras personas lo hagan. Muestra siempre respeto por tu parte. No olvides que aunque ya no sea tu pareja, seguirá siendo el padre o madre de tu hijo toda la vida y debemos darle ejemplo de respeto incluso, fomentar al niño seguridad con frases tipo: "Qué bueno es papá" y lo mismo con la madre. Da igual si crees que lo es o no. Lo importante es que diciéndolo, estarás trasmitiéndole normalidad a tu hijo. Sin embargo, si le hablas mal, le generarás ansiedad, porque estarás hablando mal de una de las dos personas que el más admira.

4- No uses a tu hijo de mensajero y mucho menos de espía. Si quieres decirle algo a tu expareja, encárgate de hacerlo tú como adulto que eres. Deja al niño al margen de los problemas de mayores. De igual manera, no lo interrogues cada vez que llegue a casa, pues no te estarás haciendo ningún favor a ti mismo/a aparte de hacer sentir presionado al niño.

5- No se cansen, por ambas partes, de trasmitirles amor incondicional. Sobre todo, al inicio de la separación, lo necesitan. Aunque la relación no haya finalizado de la mejor de las maneras, tu hijo debe estar al margen de ello.
tamaraconsultagmail@gmail.com

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