Tribuna abierta

El Balneario de Santa Cruz: un patrimonio abandonado

01.08.2015 | 02:45

E sta últimas semanas hemos podido escuchar y leer en la prensa diversas opiniones acerca del futuro del antiguo Balneario de Santa Cruz surgidas a raíz del desgraciado accidente sufrido por unos jóvenes que accedieron de forma incontrolada a su interior. De los detalles de este incidente solo ha trascendido que ocurrió tras el desplome de un muro sin que se sepan las causas, pero evidenciando en cualquier caso el lamentable estado de conservación en que se encuentra el Balneario, destino por otro lado compartido con otros inmuebles singulares de nuestra isla abandonados a su suerte y expuestos al vandalismo. En este caso la responsabilidad como propietario corresponde al Gobierno de Canarias, que a su vez es la administración competente en materia de patrimonio histórico y la encargada de promover las leyes que protejan y pongan en valor dicho patrimonio. Si el deber de conservación obliga a cualquier ciudadano particular tanto más debería aplicarse a las entidades públicas cuya actuación debería ser ejemplo e incentivo para las políticas de recuperación de inmuebles patrimoniales, teniendo siempre en consideración que el coste de mantenimiento de un inmueble es inasumible si no se establece un plan de usos que por otro lado devuelva a la sociedad los recursos invertidos. Es imprescindible ver el patrimonio como una oportunidad y no como una carga siendo su puesta en uso un beneficio para todos y la forma natural para su conservación.

El Balneario de Santa Cruz es un edificio singular de nuestro patrimonio arquitectónico, incluido por el actual Plan General de Ordenación en el fichero de bienes inmuebles catalogados. Fue construido en los años treinta como centro de ocio según proyecto del arquitecto Domingo Pisaca y Burgada, con intervenciones posteriores de Javier Felip Solá y de Miguel Arrecivita Calvet, y constituye un ejemplo notable de cómo la arquitectura racionalista se apropió del lenguaje náutico como expresión de modernidad favorecido en este caso por su primitiva situación al borde del mar.

Desde la Agrupación de Patrimonio de la Demarcación de Tenerife del Colegio de Arquitectos de Canarias no compartimos la demolición indiscriminada de estos inmuebles y menos del Balneario como se ha sugerido en algunos medios y apostamos por su urgente rehabilitación previo establecimiento de un plan de usos estable para el edificio donde se determine el nivel de intervención necesario para su recuperación estimando que, aunque descontextualizado en la actualidad, puede conformar junto con la batería del Bufadero un equipamiento público muy necesario para revitalizar urbanísticamente esa parte del litoral de Santa Cruz.

Presidente de la Agrupación para la Defensa e Intervención en el Patrimonio de la Demarcación de Tenerife, La Gomera y El Hierro del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias

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