Aquí una opinión

Mundos opuestos (¡y tanto!)

28.07.2015 | 02:00

Envidio la dentadura que luce en su sonrisa el farmacéutico que ha hecho famoso el incumplimiento de la norma de venta de la píldora poscoital en la foto publicada en prensa, con los brazos cruzados sobre el pecho, como feliz de haberse conocido y de que el Constitucional le haya dado la razón en contra de criterios avalados por sociedades farmacológicas españolas o la propia OMS, entre otros. Admiro la desfachatez con la que defiende su negativa a dispensar esa píldora que, según cuenta al periódico, considera una irresponsabilidad grave, por criterios éticos (suyos propios y personales): relación con el aborto; y por motivos profesionales: los efectos secundarios (aquí sin ningún "supuestos", aunque se trate de una toma tan ocasional). Me asombra el hecho de que en "su" farmacia tampoco se puedan encontrar preservativos y que ello lo justifique también por su peculiar y privada ética (¡ay, qué oxímoron saldría del tema!), ya que le origina varios dilemas de conciencia: los condones no garantizan estar a salvo de enfermedades sexuales, fallan con frecuencia y de ahí a un embarazo y posterior aborto€ ¿lo pillan? Pues tienen suerte porque yo me perdí en mitad de la filípica.

En un segundo plano de la instantánea, aparece una empleada de la botica a la que me gustaría preguntarle, fuera de su horario laboral, su opinión al respecto.

Y es que este reportaje, especiero del orden y la moral, apareció al mismo tiempo que otro referido a la situación de Yemen y que se ilustraba con una foto de Ahlan, una joven yemení que a sus 20 años, y como parece lo "normal" en la inmensa mayoría de esos países que conforman Oriente Medio, ya ha tenido varios hijos. Su último parto ha sido sobre una sucia manta en el suelo por carecer de los pocos euros que cuesta el hospital. Viste el hijab, ese horrible cubrepolvo negro hasta los pies y sólo una raya permite ver sus ojos, tras un nicab que le tapa el resto del rostro. El artículo habla sobre sus penurias pero podrían corresponder a una mujer de cualquier país de la zona: pakistaní, iraní, saudí, iraquí (¡ay Irak y sus sesudas discusiones parlamentarias basadas en mensaje telepáticos de tal o cual profeta sobre el derecho a la poligamia y las esposas-niñas!)€ Las habrán visto en miles de instantáneas, junto a hombres con prendas occidentales y mangas cortas, que allí hace calor y si alguien tiene que sentir las llamas del infierno en vida, que sean esas máquinas de procrear llamadas mujeres, dentro de "culturas" machistas e ignorantes.

¿Cómo sería poder intercambiar a los personajes de las noticias como si uno escribiese una novela? Rescataríamos a la chica, a la que pondríamos a regentar, por ejemplo, una farmacia en Andalucía y a "otros" los mandaríamos a Yemen para una cura de humildad que les enseñe lo oscura que puede ser la vida. Y lo peligroso que son los dogmas. Que no tienen nada que ver con la educación a la ciudadanía.

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