Tribuna abierta

Hidratación de la piel

23.07.2015 | 02:20

Durante el verano se nos aconseja que bebamos agua. Mantenernos hidratados es fundamental para nuestra salud y la de nuestra piel. El agua es imprescindible para mantener la función de barrera cutánea frente a las agresiones externas y permite que nuestra piel sea elástica y turgente. La pérdida de agua hace que se vuelva apagada, frágil y áspera. Los médicos sabemos bien que la piel es el órgano más importante para diagnosticar la deshidratación en un paciente pero el beber más agua de la necesaria no hará que nuestra piel deje de estar seca.

Sobre nuestra piel existe un conjunto de sustancias que forman el llamado Factor de Hidratación Natural que ayuda a retener el agua en nuestra piel, evitando que se seque. La piel mantienen su humedad gracias al agua de las capas más profundas y al sudor. La aplicación de sustancias emolientes ayuda a reducir la pérdida de agua y a mantener un nivel de hidratación adecuado. Mantener una piel hidratada no sólo aporta beneficios estéticos sino también contribuye al desempeño de las funciones de protección de nuestra piel. Por ello, siempre recomiendo seguir unas pautas para mantener una hidratación cutánea adecuada.

La piel se seca por diferentes causas: factores hereditarios como la ictiosis o la dermatitis atópica, esta última muy frecuente en nuestra población; factores ambientales, los más importantes son los baños excesivos, el uso de jabones irritantes, el frío, el viento y la sequedad ambiental; enfermedades como la diabetes, la insuficiencia renal, el hipotiroidismo, etc; medicamentos entre los que encontramos la isotretinoína, los diuréticos, algunos laxantes, etc; e inevitablemente la edad.

Durante el verano, la piscina, el agua salada, el ambiente seco, el aire acondicionado y las duchas frecuentes, sobre todo con jabones poco adecuados, secan nuestra piel. Aparece apagada, descamada e incluso cuarteada, con sensación de tirantez, picor e irritación. En algunas personas pueden observarse manchas blanquecinas y a veces eccemas. Diariamente vemos en consulta pacientes por problemas derivados de la sequedad cutánea y muchas enfermedades de la piel, como la dermatitis atópica, la ictiosis o la psoriasis mejoran con la aplicación de cremas hidratantes. Por ello recomiendo el uso de emolientes.

Debemos acostumbrarnos a aplicar cosméticos hidratantes con frecuencia para mantener nuestra piel hidratada y elástica. Los preparados más utilizados son las emulsiones o lociones, que presentan una textura más líquida y son más fáciles de extender. Las cremas son más apropiadas para las pieles más secas por su mayor contenido en grasa, lo que las hace más densas y untuosas. También existen aceites y geles. Todas estas sustancias actúan formando una película oclusiva que reduce la pérdida de agua de nuestra piel y en mayor o menor medida, tienen capacidad de captar humedad del ambiente aumentando la de nuestra piel.

Entre los componentes más importantes de estos productos encontramos la vaselina, la parafina, la urea, muy utilizada en pieles muy resecas y agrietadas, las ceramidas, los alfa-hidroxiácidos, como el ácido glicólico y el ácido láctico, que además tienen capacidad regeneradora, el famoso ácido hialurónico, molécula pilar de los tratamientos hidratantes y de voluminización facial en dermatología estética, el propilenglicol, los glucosaminoglicanos, la vitamina E, el aceite de rosa de mosqueta, muy conocido por su poder cicatrizante, entre otros.

En función de nuestro tipo de piel y de nuestra edad deberíamos seleccionar nuestro producto o combinación de productos hidratantes para mantener nuestra piel en plena forma y evitar muchos problemas dermatológicos.


Verónica Díaz es dermatóloga
info@derma-vd.com

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine